La santa iglesia metropolitana de los Bienaventurados Apóstoles San Pedro y San Pablo es el templo matriz de la ciudad, la esencial e histórica Catedral de Maracaibo, un ícono de fe e identidad desde 1574.
Más que un edificio religioso es un tesoro arquitectónico y cultural incalculable para la región y el país por su estructura, técnicas constructivas, materiales, imágenes y ornamentos.
Cada elemento forma parte de nuestra vida y memoria; por lo tanto, cualquier acto que la afecte exige criterios técnicos independientes, transparentes, públicos y reconocidos.
Varios funcionarios y autoridades han declarado sobre una intervención en las maderas del techo interno del templo. El comején parece ser el «chivo expiatorio», pero la motivación puede ser otra.
Más allá de que se trate de mantenimiento, restauración o sustitución, cualquier acción sobre un bien de esta importancia debe estar sustentada en estudios realizados por expertos, bajo la supervisión de las universidades y centros de investigación.
El techo de la catedral es un conjunto extraordinario, poderoso, solemne. Es un sello de grandeza y autenticidad; desmontarlo sería una tragedia, una pérdida irreversible e imperdonable.
Ciudadanos, gremios, artistas y asociaciones debemos mantenernos atentos e informados en la defensa del patrimonio de Maracaibo, el Zulia y Venezuela. Debemos impedir más daños y destrucciones de nuestros bienes y herencias. La historia no se reemplaza: se preserva, estudia y difunde.
NotiPrimicia/cortesía de Pedro Luis Ramírez
CNP-8.186
Video: @fotografobauer
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