Aumentan las probabilidades de encontrar vida en Titán al descubrirse que podría contener bolsas de agua dulce a 20°C

Los nutrientes disponibles estarían más concentrados en un pequeño volumen de agua que en un océano abierto, lo que podría facilitar el crecimiento de organismos simples.

por Evelis Borjes

Con un tamaño ligeramente superior al del planeta Mercurio, Titán es el mayor de los satélites de Saturno, y la segunda mayor de todas las lunas del sistema solar. Descontando a la Tierra, es el único objeto del sistema solar que contiene líquidos estables, en forma de ríos, mares y lagos, sobre su superficie, lo que lo convierte en nuestra esperanza más próxima de encontrar vida extraterrestre.

Su atmósfera está hecha principalmente de nitrógeno, pero también contiene hasta un 6% de metano y otros hidrocarburos. Su clima tiene estaciones similares a las terrestres, aunque la temperatura media ronda los -182 grados. Allí hay vientos, nubes y lluvia, y se crean accidentes geográficos como dunas en los grandes desiertos. La lluvia cae sobre los valles y las montañas, fluye hacia arroyos y acaba formando grandes ríos van a desembocar en los mares en grandes deltas sedimentarios.

La NASA creía que bajo su superficie helada había todo un océano. Sin embargo, al modelar esta luna con el comportamiento de un océano, los resultados no han sido los esperados, según una investigación que acaba de publicar Nature.

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«En lugar de un océano abierto como el que tenemos aquí en la Tierra, probablemente estemos viendo algo más parecido al hielo marino o acuíferos del Ártico, lo que tiene implicaciones para el tipo de vida que podríamos encontrar, pero también para la disponibilidad de nutrientes, energía, etc.», apunta Baptiste Journaux, profesor asistente de ciencias de la Tierra y el espacio de la Universidad de Washington.

Aunque la idea de un océano en Titán impulsó la búsqueda de vida allí, los investigadores creen que los nuevos hallazgos podrían aumentar las probabilidades de encontrarla. Los análisis indican que las bolsas de agua dulce en Titán podrían alcanzar los 20 °C. Los nutrientes disponibles estarían más concentrados en un pequeño volumen de agua que en un océano abierto, lo que podría facilitar el crecimiento de organismos simples. Si bien es poco probable que los investigadores descubran peces deslizándose por canales fangosos, si se encuentra vida en Titán, creen que podría parecerse a los ecosistemas polares de la Tierra.

La misión Cassini, que comenzó en 1997 y duró casi 20 años, produjo una gran cantidad de datos sobre Saturno y sus 274 lunas. Mientras Titán orbitaba Saturno en una órbita elíptica, los investigadores observaron que la luna se estiraba y comprimía según su posición respecto a Saturno, por lo que en 2008 los investigadores propusieron que debía poseer un enorme océano bajo la superficie.

Sin embargo, el grado de deformación depende de la estructura interior de Titán. Un océano profundo permitiría que la corteza se flexionara más bajo la atracción gravitatoria de Saturno, pero si Titán estuviera completamente congelado, no se deformaría tanto —dijo Journaux—. «La deformación que detectamos durante el análisis inicial de los datos de la misión Cassini podría haber sido compatible con un océano global, pero ahora sabemos que esa no es la historia completa», apunta.

En un nuevo estudio, los investigadores introducen una nueva variable: la sincronización. El cambio de forma de Titán se produce unas 15 horas después del pico de atracción gravitacional de Saturno. Como una cuchara que remueve miel, se necesita más energía para mover una sustancia espesa y viscosa que el agua líquida. La medición de este retraso indicó a los científicos cuánta energía se necesita para cambiar la forma de Titán, lo que les permitió inferir la viscosidad de su interior. «Esa fue la prueba irrefutable de que el interior de Titán es diferente de lo que se creía», afirmó Flavio Petricca, investigador postdoctoral del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, quien dirigió el estudio.

El modelo que proponen presenta más aguanieve y bastante menos agua líquida. El aguanieve es lo suficientemente espesa como para explicar el retraso, pero aún contiene agua, lo que permite que Titán se transforme.

Petricca llegó a esta conclusión midiendo la frecuencia de las ondas de radio provenientes de la sonda Cassini durante los sobrevuelos de Titán; y Journaux, quien se dedica a estudiar el agua y los minerales bajo presión extrema, para evaluar el potencial de vida en otros planetas, contribuyó a comparar los resultados con la termodinámica. La capa acuosa de Titán es tan gruesa, y la presión es tan inmensa, que la física del agua cambia, y se comporta de forma diferente al agua de mar aquí en la Tierra, apunta Journaux.

Su laboratorio de física criomineral planetaria en la Universidad de Washington ha dedicado años al desarrollo de métodos para simular entornos extraterrestres. «Pudimos ayudarles a determinar qué señal gravitacional deberían esperar ver con base en los experimentos realizados aquí en la Universidad de Washington», dijo Journaux.

«El descubrimiento de una capa fangosa en Titán también tiene implicaciones interesantes para la búsqueda de vida más allá de nuestro sistema solar», afirmó Journaux. «Ya que amplía la gama de entornos que podríamos considerar habitables».

Journaux forma parte del equipo de la próxima misión Dragonfly de la NASA a Titán, cuyo lanzamiento está previsto para 2028. Los datos recopilados aquí guiarán la misión, con la que espera regresar con alguna evidencia de vida en el planeta, y una respuesta definitiva sobre el océano.

El Mundo/ NotiPrimicia

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