Dos personas fallecieron como consecuencia de la tempestad Kristin, que durante la madrugada del martes dejó miles de ocurrencias en Portugal, entre caídas de árboles, daños en infraestructuras, interrupciones en los transportes, fallos en el suministro eléctrico y el cierre de colegios. Los distritos de Coímbra y Leiria, en el litoral y centro del país, figuran entre las zonas más afectadas por el temporal.
Una de las víctimas mortales es un hombre de unos 40 años que murió durante la madrugada en la localidad de Vila Franca de Xira, al norte de Lisboa, después de que un árbol cayera sobre el vehículo que conducía por una carretera nacional. A pesar de la rápida intervención de los medios de socorro, el fallecimiento lo declararon en el lugar a las 04h31. En las operaciones de rescate participaron 13 bomberos y cerca de tres horas para retirar el árbol y limpiar la vía, que permaneció cortada al tráfico durante ese tiempo.
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La segunda víctima mortal se registró en la localidad de Leiria, tras la caída de una estructura metálica, como confirmó en rueda de prensa Daniela Fraga, portavoz de Protección Civil. En una nota oficial, el Ejecutivo portugués lamenta las dos muertes y subraya que la tempestad Kristin fue «un evento climático extremo, que causó daños significativos en partes del territorio, en diversos dominios, infraestructuras y equipamientos», considerando además que «las consecuencias fueron minimizadas por los avisos oportunos de la Protección Civil y por la postura responsable y prudente de la población portuguesa».
Transportes interrumpidos
En el paseo marítimo de Figueira da Foz cayó una noria gigante debido a la fuerza del viento, aunque no se han tenido que lamentar más víctimas mortales. Por razones de seguridad, varios municipios decidieron cerrar centros escolares, especialmente en el distrito de Coímbra y otras localidades del centro del país, ante la previsión de vientos fuertes y la inestabilidad meteorológica durante la mañana.
Los efectos de la tempestad se hicieron sentir de forma significativa en los transportes, especialmente en el área metropolitana de Lisboa. La conexión fluvial en el río Tajo fue interrumpida, así como las ligaciones entre los puertos fluviales de Almada, Setúbal y Lisboa, debido a la fuerte agitación marítima, que ponía en riesgo la seguridad de los ferris de pasajeros.
La circulación ferroviaria entre Lisboa y Oporto también fue interrumpida por problemas en la vía provocados por el mal tiempo, principalmente debido a la caída de árboles y otros obstáculos sobre las líneas. Varias carreteras nacionales y municipales registraron cortes temporales por inundaciones, desprendimientos y caída de estructuras.
En el plano energético, la empresa E-REDES confirmó que los fallos en la red eléctrica afectaron a más de 750.000 clientes durante la madrugada. El pico del temporal se alcanzó alrededor de las seis de la mañana, momento en el que el número de clientes sin suministro superó el millón. Las interrupciones afectaron principalmente a los distritos de Leiria, Coimbra, Santarém, Setúbal, Castelo Branco y Portalegre. A lo largo del día, los equipos técnicos continuaron trabajando para restablecer el suministro de forma progresiva.
ABC / NotiPrimicia
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