En pleno corazón de París, a orillas del río Sena, los famosos bouquinistas han logrado mantener viva su tradición de vender libros antiguos y de segunda mano, grabados y postales, a pesar del auge de los formatos digitales.
Con casi 500 años de historia, esta actividad comenzó en 1550 con un grupo de vendedores ambulantes en la Île de la Cité y se consolidó con la construcción del Pont Neuf en 1606, que ofreció espacio para los puestos. A principios del siglo XX, la ciudad estandarizó los icónicos puestos verdes metálicos, diseñados para preservar la vista del río.
Hoy, alrededor de 230 librerías se extienden a lo largo de tres kilómetros del Sena, donde los vendedores trabajan al aire libre, combinando pasión por los libros y contacto directo con los lectores. Los permisos para ocupar los puestos se otorgan por cinco años, con obligación de abrir al menos cuatro días a la semana. Además, los candidatos deben demostrar su compromiso con la literatura para ser aceptados.

A lo largo de unos tres kilómetros del Sena se extienden alrededor de 230 librerías que ofrecen libros antiguos y contemporáneos, grabados, sellos y revistas. Foto Cortesía CNN.
Libertad y conexión humana
Para los bouquinistas, trabajar en la calle ofrece independencia y contacto directo con los clientes, algo difícil de replicar en las librerías convencionales. Camille Goudeau y Sylvia Brui explican que estos puestos se han convertido en un refugio cultural, donde los visitantes descubren historias detrás de cada libro o postal, y jóvenes como Laura Contreras y Marie-Samuelle Klein disfrutan del valor histórico de las obras.
Supervivencia frente a los desafíos modernos
A pesar de la competencia de los libros electrónicos y tiendas en línea, los bouquinistas siguen resistiendo. Eventos recientes como los Juegos Olímpicos de París 2024 obligaron a algunos vendedores a luchar por mantener sus espacios, demostrando la importancia de la comunicación directa entre humanos y cultura.
Jérôme Callais, director de la Asociación Cultural de Bouquinistes de París, resume su filosofía:
“Ofrecemos un oasis de humanidad y cultura. Depende de nosotros hacer que la gente venga”.
Los bouquinistas continúan siendo símbolo de historia, tradición y resistencia en un mundo cada vez más digital, recordando que la pasión por los libros sigue vigente.
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