Carmelo Contreras: Las traiciones contra CAP fueron su error cuando él mismo se «sobreestimó»

La "envidia es la que mata todo" y cuando le preguntamos si fue eso lo que pasó en AD, y entre muchos dirigentes del país de aquellos años, no tarda demasiado al responder que "sí"

por Dennys Bracho

La «deslealtad», «engaño» y «traición» sufrida por el expresidente Carlos Andrés Pérez (+) de parte de empresarios, dirigentes políticos, intelectuales, «compañeritos de AD» y de gente muy cercana –dolor que lo acompañaría hasta sus últimos días–, quizá lo supo disimular durante el resto de su vida pública, pero a pesar de exhibir o camuflar cierta fortaleza de invulnerabilidad, su error fue que él mismo se «sobreestimó».

Ese «secreto» del líder de multitudes fallecido en diciembre de 2010, lo revela a NotiPrimicia.com una de las personas, quien –sin estar inscrito en el partido del «Pan, Tierra y Trabajo» o de tener obligado el «carnet de adeco»– estuvo muy cerca del protagonista de una de las piezas publicitarias en época de elección presidencial que movía a un gentío, cuando veían o escuchaban por la radio o la TV la cuña de ¡ese hombre sí camina/va de frente y da la cara/Carlos Andrés!.

Carmelo Contreras Barboza, ministro de Agricultura y Cría durante tres años y medio en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez –1974-1979–, senador del Congreso Nacional, gobernador del estado Zulia, presidente de Corpozulia –designado por otro presidente de la República, Luis Herrera Campins– y director del Banco Central de Venezuela, podríamos asegurar que fue una especie de «confidente» del líder nacido en Rubio, estado Táchira.

Hoy, a sus 92 años de edad, –muy lúcido–, nos atendió en su residencia, donde el orden y la limpieza van de la mano a cargo de las personas responsables de cuidar esos detalles del hogar. Asimismo, abogado, productor agropecuario, gremialista, fundador de Fedenaga, Fegalago y figura de Estado mientras desarrolló la actividad política, actualmente lleva tiempo alejado por razones de salud del mundo de la política que no deja de apasionarle.

Su esposa Elizabeth Rincón de Contreras, «Chabela», falleció cuatro años atrás, pero sus descendientes directas, Carmen Eugenia y Mónica Elizabeth, siempre están muy cerca de él.

A sus 92 años de edad, –muy lúcido–, Carmelo Contreras Barboza nos atendió en su residencia. (Foto: Euclides Vincero)

Sus hijas le han regalado cinco nietos y la alegría crece –igual que la familia– por el advenimiento de bisnietos que son esperados con deseo intenso, según dice orgulloso este abuelo nacido en el Sur del Lago de Maracaibo hace 92 años.

Su mirada, –seguida de una pausa obligada–, retoma la conversación cuando NotiPrimicia.com le pregunta si su ausencia en la política lo ha alejado de los escenarios, donde supo moverse como «pez en el agua«, cuya reacción, –sin decirlo–, es observar al reportero y a los presentes, admitiendo con un gesto la ausencia física, pero negando que ha perdido el habla, la discusión o la capacidad de análisis y de opinar sobre la Venezuela de estos últimos 34 años y de los nueve meses transcurridos, desde que los norteamericanos entraron la madrugada del 3E y se llevaron por las «malas» a Nicolás Maduro.

Cualquier dificultad, contratiempo o limitación que la edad o la salud le hayan pasado factura, él ha sabido compensarlas con una excelente destreza mental y verbal que exhibe, a través del juego de «partidas de dominó» –en la mesa cercana donde conversa con el periodista– que ha sido la mejor terapia de su rehabilitación cognitiva que tiene en su agenda semanal, cuando gente de su afecto y aprecio disponen compartir el tiempo necesario con el amigo de tantos años.

Dormía en la casa de CAP

Quizá no muchos en aquella época, –dentro o fuera de AD–, tuvieron el privilegio o un derecho especial bien ganado, –no por adulación sino por claridoso–, de pernoctar en la propia residencia familiar del presidente de la República. Le sucedió a Carmelo Contreras Barboza muchas veces, cuando viajaba a Caracas y el propio jefe del Estado le extendía la invitación.

«Imagínese la confianza de Carlos Andrés conmigo que viví en su casa personal», afirma cuando recuerda que en una de tantas oportunidades el expresidente Pérez le pidió opinión, buscando solución a un conflicto en un cerro caraqueño, donde RCTV y Venevisión instalaron sus antenas de transmisión que generó un peligroso conflicto con saldo de una persona «quemada».

El exgobernador del Zulia le dice a los venezolanos, «tengan la seguridad que la libertad viene y viene pronto». (Foto: Euclides Molleda)

–Carmelo ¿cómo hacemos para resolver un problema de Radio Caracas y Venevisión?, dice que le preguntó Pérez.

«Bueno Presidente ahí en el cerro tiene un martil. Un quemado, una persona que se quemó, pero yo era muy amigo de Tobías Lásser del Jardín Botánico. Le dije que la única solución que usted puede darle al quemado es una indemnización de gracia. Un pago doble de las prestaciones.

Agrega Contreras Barboza que el presidente de la República le devolvió la palabra como angustiado, diciéndole «¿usted cree que ese señor recibirá eso?«.

—Entonces hablé con Tobías quien me respondió que no es fácil, pero vamos a intentarlo. Lo intentó y lo convenció y desde entonces pusieron las antenas ahí, pero Carlos Andrés dijo hubiera preferido otra muerte, porque allí hubo muchas traiciones.

Le mintieron muchos…

En el cierre del anterior párrafo Carmelo Contreras Barboza «dibujó» en pocas palabras la «tragedia» vivida por CAP que terminó en su destitución de la Presidencia de la República.

Por eso, si en algo estuvo claro, convencido y supo que el presidente Carlos Andrés Pérez permanecía rodeado, –diríamos en aquellos tiempos de una mala vibra– «por gente que no merecía serle confiable», le tocó vivirlo a Carmelo Contreras Barboza, cuando afirma que «Carlos Andrés cometió un error», cuando asegura que él mismo «se sobreestimó».

Dirigiendo su mirada y señalando con una mano hacia un espacio de su residencia, aseguró que «aquí, ahí, ahí hubo la elección del ministro de la Defensa y doña Blanca me dijo a mí, ahí, ahí. Me dijo Carmelo entre Santiago Ochoa y Rodrigo ¿cuál preferiría usted?».

«Le dije, bueno, primero Ochoa Antich», responde.

¿Y por qué?, respondió la Primera Dama.

—Primero, es paisano de ustedes. Segundo, su padre se portó muy bien en el Golpe del 45.

Otros, también lo engañaban…

Pudiendo calificar a Carmelo Contreras Barboza de «testigo mayor de toda excepción», por su cercanía con CAP, el gran líder odiado por muchos y amado por multitudes, quien no sólo en AD o fuera del «partido del pueblo» tuvo a «adversarios», «rivales» y «enemigos», entre éstos, los que quisieron eliminarlo físicamente, el 4F o el 27N de 1992, aunque digan siempre lo contrario, pero cuando la curiosidad nos ocupa a ver la evidencia visual histórica de aquellos sucesos, no hay cabida en creer la «versión distinta» que buscaban asesinarlo, cuando conocimos y vivimos de cerca esa realidad los venezolanos.

–Doctor, se dice que al presidente Pérez no sólo lo vilipendiaron empresarios de los medios, los llamados Notables, sino gente de Acción Democrática, le dijimos…

Agrega que la «envidia es la que mata todo» y cuando le preguntamos si fue eso lo que pasó en AD, y entre muchos dirigentes del país de aquellos años, no tarda demasiado al responder que «sí».

«Carlos Andrés me dijo a mí un día. No se inscriba en el partido. No pelee con ellos, óigalos, pero no haga lo que digan ellos», asegura.

–¿Ese fue el mejor consejo que le dio Pérez a usted para no verse involucrado en el partido?

—Cuando propusieron en AD en una convención a Pedro París Montesinos que me expulsara del partido, dijo Pedro, ¿pero de qué?. Si él no es miembro del partido. ¿De qué lo voy a expulsar si él no es inscrito?

Paciencia, paciencia

Durante buena parte de la entrevista con este venezolano de excepción, el periodista le escuchó repetir varias veces la palabra «paciencia» en respuesta a lo que la gente, el ciudadano de a pie, debe esperar para sentir los cambios económicos, políticos, laborales y sociales que mejoren la calidad de vida y los derechos constitucionales de quienes están, dentro o fuera del país, que desean regresar.

–¿Usted cree que la gente debe tener aún más paciencia para ver los cambios?

–Sí, recuérdese piano, piano. El que va poco a poco va lejos.

–¿Usted cree que la dirigencia debe hablar claro, ¿sin más mentiras a la gente?

–No, hablar claro que tengan paciencia.

Finalmente, la experiencia de un hombre curtido en la política, donde le tocó enfrentar crisis y dificultades propias de la vida pública, considera que los venezolanos en estos tiempos de angustia, incertidumbre y conflictividad, «tengan la seguridad que la libertad viene y viene pronto».

Reveló que «Carlos Andrés me dijo a mi un día. No sé inscriba en el partido. No pelee con ellos, oigalos, pero no haga lo que digan ellos». (Foto: Euclides Vincero)

NotiPrimicia/José Aranguibel Carrasco/CNP-5003

Fotos: Euclides Vincero/CRG-1060

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