Carnavales seguros: Proteger la piel y los ojos de la radiación solar

por María Paula Martínez

​Las vacaciones de Carnaval nos invitan a disfrutar de parajes naturales como playas, ríos, montañas y campos. Sin embargo, estas actividades recreativas nos exponen directamente a los rayos del sol, especialmente a la radiación ultravioleta, UV. Esta radiación tiene una longitud de onda más corta que la luz visible y es capaz de producir quemaduras severas, tanto en la piel como en los ojos, si no se toman las previsiones adecuadas.

El escudo de la vida: La capa de ozono

​La capa de ozono, situada en la estratosfera –más allá de los 12 kilómetros de altura– es la responsable del azul de nuestro cielo y de permitir la vida fuera del agua.

Históricamente, la vida se originó en los mares y sólo pudo colonizar los territorios emergidos gracias a que esta capa filtra la mayor parte de los rayos UV, impidiendo que destruyan los tejidos externos de los seres vivos.

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No obstante, el ozono no bloquea la radiación por completo, por lo que el riesgo de quemaduras persiste.

​Tipos de rayos y efectos de la quemadura solar

​La exposición excesiva al Sol genera daños que se clasifican como enfermedades ambientales. Los rayos UVB afectan principalmente la superficie de la epidermis y son los principales causantes del cáncer de piel. Por su parte, los rayos UVA son más penetrantes, alcanzando la epidermis, dermis e hipodermis.

​Una sobreexposición puede provocar desde enrojecimiento y dolor (quemaduras de primer grado), hasta la aparición de ampollas y escalofríos (insolación), lo que representa una quemadura de segundo grado.

Ante casos severos, donde se altere la anatomía de la piel, es imperativo acudir a los servicios de emergencia en hospitales, ambulatorios o CDI.

Consecuencias a largo plazo

​El daño solar es acumulativo. Con el paso de los años la exposición prolongada puede derivar en:

​Envejecimiento prematuro y pérdida de elasticidad.
​Afecciones oculares como fotoqueratitis, cataratas y conjuntivitis.
​Supresión del sistema inmune.
​Alteraciones agudas en enfermedades autoinmunes (como el lupus) y cáncer de piel.

Medidas de prevención y uso de protectores

​Para disfrutar de un asueto seguro se recomiendan las siguientes pautas:
​Horarios críticos: Evite bañarse en playas o piscinas entre las 10:00 a.m. y las 3:00 p.m., cuando la intensidad de los rayos es máxima.
​Vestimenta adecuada: Utilice sombreros de ala ancha, lentes con protección UV y camisas de tela tupida o manga larga.

​Aplicación correcta: Use protector solar de amplio espectro (UVA/UVB) resistente al agua. Aplíquelo 10 minutos antes de la exposición, usando la regla de los dedos: dos dedos de crema para la cara, dos por cada extremidad y cuatro para el tronco (pecho/espalda).

Entendiendo el Factor de Protección Solar (FPS)

​Los protectores solares bloquean o dispersan la radiación, brindando una protección de hasta el 97%. El número de FPS indica el tiempo de protección: si su piel tarda 10 minutos en empezar a quemarse, un FPS 30 le protegerá por 300 minutos (10 \times 30). Se consideran protectores bajos los menores a 29 FPS, altos entre 30 y 49 y muy altos los superiores a 50 FPS.

​Primeros auxilios ante una quemadura

​Si ya se ha producido la lesión, siga estos pasos mientras busca atención médica:
​No se exponga nuevamente al Sol.
​Refresque la zona con agua fresca o compresas frías e hidrate al afectado.
​No reviente ni extirpe las ampollas ni aplique sustancias como mantequilla, aceite o vaselina ya que estas atrapan el calor y empeoran la lesión.

NotiPrimicia / Elio Ríos, Médico / Ambientalista

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