La elección de este domingo en Chile se desarrolla en un clima político marcado por un profundo desgaste del gobierno del presidente Gabriel Boric. Hasta la veda comunicacional que censura la difusión pública de mediciones, todas las encuestas coinciden en un punto: el nivel de rechazo hacia su gestión ha sido persistente y elevado. Ese factor ha terminado influyendo directamente en el comportamiento electoral del país. El voto de castigo hacia el oficialismo no es menor y ha condicionado la agenda pública durante los últimos meses.
En ese contexto, José Antonio Kast llega a esta elección con claras ventajas. Su campaña ha logrado instalar con fuerza los temas que hoy preocupan a la ciudadanía: inseguridad, inmigración irregular y deterioro del orden público.
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El país ha seguido con atención casos delictivos de alto impacto en los que se ha señalado la participación de extranjeros (particularmente venezolanos) y Kast ha sabido leer ese malestar social, transformándolo en propuestas concretas que conectan con un electorado cansado de la falta de control estatal.
Del otro lado, la izquierda chilena, con la exministra de Trabajo Jeannette Jara mantiene una base importante, pero no exenta de límites. Aunque sigue siendo un bloque relevante, la posibilidad de que una candidatura comunista llegue a la presidencia luce lejana.
Chile es un país que históricamente ha buscado equilibrios y se aleja de los extremos. En ese marco, incluso para quienes inicialmente veían a Kast como un candidato duro, esa percepción se ha ido diluyendo a medida que su programa se ha ordenado y su discurso ha evolucionado hacia propuestas más amplias y técnicas.
Ha sido capaz de canalizar inquietudes profundas sin caer en estridencias, lo que le ha permitido ampliar su espectro político.
Candidaturas
Otro aspecto que erosiona también la candidatura de la opción de izquierda es que Jara representa la continuidad de ese gobierno de Gabriel Boric, donde fungió durante poco más de tres años como ministra de Trabajo donde no se destacan grandes avances más allá de posiciones ideológicas e iniciativas populistas que finalmente afectaron el empleo en Chile.
De modo que sólo a horas de la elección, el escenario parece definido: un país crítico del oficialismo, una ciudadanía demandante de orden y control, y un candidato, José Antonio Kast, que ha logrado encarnar ese sentimiento mayoritario.
La duda no es si la derecha llegará fortalecida a esta elección, sino por cuánto será su margen y cómo se reconfigurará el mapa político chileno a partir del lunes. Afortunadamente los resultados en Chile, pese a ser un sistema manual de votación, se sabrán temprano. Así que antes de las 9:00 de la noche, hora de Chile, 8:00 de la noche, hora de Venezuela, ya sabremos los resultados.
Texto: Miguel Ángel Román, periodista asesor político residenciado en Chile / NotiPrimicia
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