Colombia despide un 2025 marcado por el fracaso de la «Paz Total»

por Nilson Ramirez

Lo que se prometió como el año de la consolidación de Colombia como una «potencia mundial de la vida» ha terminado pareciéndose más a los tiempos oscuros de finales de los 90. El 2025 cierra con un balance desolador para el gobierno de Gustavo Petro: la «Paz Total» hace agua, el secuestro se disparó y Estados Unidos descertificó al país en la lucha contra las drogas, algo que no ocurría desde la era Samper.

La estrategia bandera del gobierno de desmovilizar a todos los grupos armados simultáneamente se ha topado con una realidad sangrienta.

  • ELN: La mesa está suspendida desde septiembre tras un ataque a una base militar en Arauca.

  • Disidencias (Iván Mordisco): Fuera de la mesa.

  • Disidencias (Calarcá): Aunque siguen en diálogos, están envueltas en escándalos de presuntos nexos con funcionarios del Estado para usar camionetas oficiales en el transporte de armas y criminales.

El resultado en cifras es alarmante: el Ministerio de Defensa reporta que los ataques terroristas subieron a 1.273, mientras que el secuestro experimentó un aumento brutal de casi el 80%, pasando de 313 casos en 2024 a 559 en 2025.

La contradicción de los bombardeos

Una de las promesas de campaña más sentidas de Petro —no bombardear campamentos donde pudiera haber menores— se rompió trágicamente en Guaviare hace poco más de un mes. Un operativo militar dejó siete menores muertos. La respuesta del presidente, justificando la acción como un «daño colateral» para proteger a los soldados, contrastó radicalmente con su postura como senador, cuando calificaba hechos similares en el gobierno de Iván Duque como «crímenes de guerra».

Narcotráfico

El país está, literalmente, tapizado de coca. La situación llevó a que Estados Unidos descertificara a Colombia en la lucha antidrogas, poniendo en riesgo créditos multilaterales y ayudas económicas. Aunque Petro insiste en que las incautaciones son altas (920 toneladas), expertos advierten que esto solo refleja una mayor producción.

En un giro inesperado y desesperado para evitar sanciones mayores, el Ministerio de Justicia anunció el 22 de diciembre una medida que contradice el discurso histórico del petrismo: la reactivación de la fumigación con glifosato, esta vez usando drones.

¿Qué esperar de 2026?

Con el suroccidente del país (Cauca, Jamundí) bajo asedio constante, tomas guerrilleras que recuerdan al pasado y un Estado que parece perder el control territorial, al gobierno le quedan pocos meses para intentar enderezar el rumbo antes de que el legado de la «Paz Total» sea, paradójicamente, más guerra.

El Colombiano / NotiPrimicia

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