El Gobierno del presidente Abelardo De la Espriella dio un nuevo paso para retomar el suministro de gas natural desde Venezuela. Colombia incluyó la rehabilitación del gasoducto binacional Antonio Ricaurte entre los Proyectos de Interés Nacional y Estratégico (PINES), con el objetivo de agilizar la recuperación de esta infraestructura.
La decisión, anunciada por Ecopetrol este miércoles 4 de noviembre, permitirá coordinar desde la Vicepresidencia colombiana a las instituciones involucradas en el proyecto. La reactivación de la conexión permitiría incorporar gas venezolano al sistema de transporte de Colombia, que enfrenta una creciente dependencia de las importaciones.
En una primera fase, Ecopetrol prevé importar 50 millones de pies cúbicos diarios, equivalentes a cerca de 5% del consumo nacional. El gasoducto tiene una capacidad de transporte de hasta 450 millones de pies cúbicos diarios.
Una infraestructura inactiva desde 2015
El Antonio Ricaurte fue inaugurado en 2007 y tiene 225 kilómetros de longitud: 88 en territorio colombiano y 137 en Venezuela. Conecta La Guajira con la región del Lago de Maracaibo y originalmente transportaba gas colombiano hacia Venezuela.
La infraestructura permanece inactiva desde 2015 y requiere trabajos de rehabilitación para permitir el flujo en sentido contrario. Según reportes de prensa, las obras podrían comenzar en el último trimestre de 2026 y la entrada en operación se proyecta para mediados de 2027, aunque esos plazos dependerán de las condiciones técnicas y autorizaciones.
La recuperación permitiría a Colombia diversificar sus fuentes de abastecimiento en un escenario en el que las importaciones de gas se acercan al 40% del consumo interno. Para Venezuela, abriría una vía de exportación hacia el mercado vecino.
La operación depende de una licencia de EEUU
Ecopetrol advirtió que la entrada en funcionamiento estará condicionada tanto a la rehabilitación de la infraestructura como a la obtención de una licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EEUU.
El proyecto contempla el cumplimiento de las normas colombianas y del régimen de sanciones aplicable a Venezuela. Aunque existe un contrato de suministro entre Ecopetrol y PDVSA, su ejecución dependerá de que se completen las obras y se obtengan los permisos requeridos.
La empresa considera que el transporte por gasoducto podría ofrecer costos más competitivos que la importación marítima de gas natural licuado, que requiere procesos de licuefacción y regasificación.
Por ahora, la declaratoria como proyecto estratégico representa un avance administrativo, pero no significa que las importaciones hayan comenzado. La recuperación física del gasoducto y la autorización estadounidense siguen siendo condiciones clave para concretar el suministro.
Con información de Bloomberg
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