Un equipo de científicos estadounidenses ha desarrollado una revolucionaria interfaz cerebro-ordenador (BCI) hecha de silicio, tan delgada como un cabello humano, capaz de transferir datos a velocidades sin precedentes.
El dispositivo, denominado Sistema de Interfaz Biológica con la Corteza (BISC), promete transformar radicalmente el tratamiento de afecciones neurológicas graves como la epilepsia, la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), accidentes cerebrovasculares e incluso restaurar la vista en personas ciegas.
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A diferencia de los implantes actuales, que requieren grandes contenedores de baterías en el pecho y cables que atraviesan el cuerpo, el BISC es un único chip inalámbrico.
«Nuestro implante es un circuito integrado tan fino que puede deslizarse en el espacio entre el cerebro y el cráneo, apoyándose en el cerebro como un trozo de papel de seda húmedo», explicó Ken Shepard, ingeniero de la Universidad de Columbia.
Con un grosor de solo 50 micrómetros y un volumen total de 3 mm³, el chip es flexible pero increíblemente potente: integra 65.536 electrodos para captar señales neuronales.
WiFi en tu cabeza
El sistema funciona como una «estación repetidora» bidireccional. Utiliza tecnología CMOS (la misma de los procesadores de computadoras) para incluir todo lo necesario en una sola pieza de silicio: transmisión de energía, procesamiento de datos y conexión WiFi.
Esto permite que el cerebro se conecte de forma inalámbrica a un ordenador externo, facilitando tanto el registro de la actividad neuronal como la estimulación eléctrica para corregir fallos en el sistema nervioso.
Cirugía mínimamente invasiva
El avance no es solo tecnológico, sino quirúrgico. Brett Youngerman, colaborador clínico del proyecto, destaca que el dispositivo puede insertarse a través de una incisión mínima en el cráneo.
«Su forma delgada y la ausencia de electrodos que penetren en el tejido cerebral minimizan el daño y evitan que la señal se degrade con el tiempo», afirmó Youngerman.
Para acelerar su llegada a los hospitales, los equipos de Columbia y Stanford han lanzado la startup Kampto Neurotech, que ya trabaja en versiones comerciales y prepara el camino para los primeros ensayos en humanos.
DW / NotiPrimicia
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