Economistas advirtieron que la persistencia de la brecha cambiaria, que llegó a superar el 100% a inicios de año, actúa como un factor de «muerte» para la capitalización empresarial y la recuperación del consumo.
Durante el foro “Actualidad económica: perspectivas 2026”, organizado por la Escuela de Economía de la Universidad Católica Andrés Bello y realizado este martes, Tamara Herrera, Asdrúbal Oliveros y Jesús Palacios coincidieron en que el flujo proyectado de dólares en ingresos petroleros para este año será insuficiente si el Banco Central de Venezuela (BCV) no corrige de inmediato el diseño de sus subastas de divisas.
Puede leer: Venezuela registra alza en ventas de vehículos y prevé expansión para 2026
Palacios Chacín recordó que la brecha alcanzó 90% en diciembre de 2025 y superó el 100% en los primeros días de enero de 2026. “Controlar la brecha cambiaria hoy es complejo desde los niveles que llegó. Ha bajado a menos de la mitad de lo que estuvo en diciembre, pero bajarla de 40% y convertirla en cero todavía es un desafío importante que pasa por cambios y reformas adicionales”.
Brecha cambiaria
Herrera, jefe economista de Síntesis Financiera, definió el fenómeno con una frase que sintetiza su gravedad: “La brecha cambiaria es la muerte. La brecha cambiaria es el factor descapitalizador recesivo más importante que existe”.
A su juicio, la existencia de un diferencial amplio genera distorsiones en los precios y dificulta la recuperación del poder de compra de los hogares, incluso ante un crecimiento de la producción.
Oliveros, también consultor empresarial, destacó la necesidad de mejorar los mecanismos de subasta y el flujo de liquidez. “Es necesario que el tipo de cambio del Banco Central de Venezuela refleje lo que pasa en las subastas y, en esa medida, ese tipo de cambio se va a parecer al de la calle. Cuando se parezca al de la calle, la brecha se va a reducir y todas las distorsiones van a empezar a desaparecer. Ojalá haya cambios allí más adelante en ese tema”, sostuvo.
Para los tres economistas, la combinación de estabilidad cambiaria, intervención ordenada y previsibilidad en la asignación de divisas es clave para recuperar la confianza del mercado.
Ingreso petrolero y perspectivas 2026
El sector petrolero sigue siendo el principal motor de la economía. Palacios Chacín detalló que la producción acumulada durante 2025 creció 12,2%, con niveles superiores al millón de barriles diarios, y proyectó que, de mantenerse los acuerdos con Estados Unidos, el crecimiento podría alcanzar entre 20% y 30% durante 2026.
Oliveros presentó la reconfiguración de la matriz de ingresos: para 2026, se estima que 70% de los ingresos provendrán de operaciones con Estados Unidos, 10% de Europa, 10% de China y 10% de la India. En comparación con 2025, cuando Asia concentró 53% de las exportaciones y solo 22% se dirigió a Estados Unidos, este nuevo esquema permitiría flujos más predecibles y pagos sin descuentos de hasta 20% que afectaron la liquidez del Estado.
“Lo más positivo es que, además de que es un flujo mucho más certero con una sinergia comercial mucho más clara y que Estados Unidos tiene refinerías pensadas justamente para procesar el crudo venezolano, lo que se está buscando con un marco de levantamiento de sanciones y establecimiento de nuevas licencias es que el crudo venezolano se pueda cobrar sin los descuentos de 15 o 20% que venía enfrentando el año pasado”, apuntó.
Los tres economistas coincidieron en que el incremento de los ingresos petroleros será determinante para sostener la capacidad de intervención del gobierno en el mercado cambiario y contener presiones inflacionarias.
Lea también: Reactivación petrolera impulsa demanda inmobiliaria en El Tigre: «Hay una gran cantidad de solicitudes de personas y empresas»
Fiscalidad y recaudación
En materia fiscal, Herrera advirtió sobre la persistencia de un déficit estructural y sobre el peso que han adquirido mecanismos de gasto indexados al tipo de cambio, en particular los bonos. Según explicó, en 2025 el déficit alcanzó 11 puntos del PIB, mientras que “el 47% del gasto se destina a bonos”.
En su análisis, este diseño fiscal amplifica el impacto de la devaluación sobre el gasto público: “si devalúas, sube el gasto de los bonos”, señaló, al tiempo que subrayó la ausencia de información pública sobre el tamaño real del déficit y los componentes del presupuesto.
Oliveros, a su vez, indicó que el crecimiento económico observado en 2025 estuvo impulsado especialmente por el desempeño del sector petrolero, mientras que el consumo interno y otros sectores se mantuvieron rezagados por el deterioro del poder de compra y la volatilidad cambiaria.
Bitácora Económica / NotiPrimicia
Manténgase conectado e informado en cada una de nuestras plataformas:
Instagram: notiprimicia
WhatsApp: NotiPrimicia
Telegram: NotiPrimicia
YouTube: @NotiPrimicia
TikTok: @notiprimicia