Los economistas Asdrúbal Oliveros y Manuel Sutherland proyectan que el Ejecutivo nacional aplicará un ajuste en las remuneraciones de los trabajadores y pensionados orientado exclusivamente a la bonificación de ingresos, descartando un incremento sustancial del sueldo mínimo en el corto plazo.
Según los especialistas, esta medida responde a la ausencia de reformas en la Ley del Trabajo, la falta de voluntad política para transformar la estructura económica y la incapacidad financiera para cubrir las obligaciones derivadas de la retroactividad de las prestaciones sociales.
«Creo que el Estado venezolano próximamente va a dar un ajuste en los bonos, probablemente lo haga de nuevo con el llamado Bono de Guerra Económica y el bono de alimentación. No lo va a hacer, lamentablemente, vía sueldo porque para poder ir a un aumento sustancial de los sueldos necesitamos varios elementos que no están presentes ahora como el tema de la Ley del Trabajo y la actual nómina pública que se tiene que revisar», explicó Oliveros.
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Estas proyecciones fueron presentadas durante el foro “Realidades y desafíos de la economía venezolana, celebrado en la Universidad Central de Venezuela. Durante el encuentro, Oliveros aclaró que, si bien existen indicadores de crecimiento, el impacto real en el bolsillo del ciudadano no será inmediato.
«El gran reto es cómo eso empieza a sentirse en las personas. No creo que ocurra inmediatamente en el año 2026. Probablemente la gente en su cotidianidad empiece a ver estos cambios más hacia el próximo año», precisó.
Por su parte, Manuel Sutherland, director del Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO), calificó como «matemáticamente imposible» nivelar el sueldo base al costo de la canasta alimentaria actual, situada en unos 600 dólares, sin una transformación previa.
Enfatizó que la recuperación de la dignidad laboral depende directamente de decisiones gubernamentales. «El salario se puede aumentar de una manera grande, sólida, robusta, si hay voluntad política para hacerlo, si hay voluntad para cambiar la estructura económica y para transformar las políticas económicas que nos han llevado a la ruina», aseveró.
Opacidad estadística y freno por pasivos laborales
Uno de los obstáculo identificado por los ponentes es la ausencia de cifras oficiales y el peso del actual régimen prestacional. Al respecto, Sutherland denunció una «oscuridad estadística» sobre el tamaño de la nómina estatal y explicó que la retroactividad de las prestaciones actúa como un freno tanto para el sector público como para el privado.
«Si tienes una panadería con 20 empleados y les subes el salario a 200 dólares, y se retiran al mes siguiente, tienes que liquidarlos con 4.000 dólares a cada uno. Ese dinero no está», argumentó para ilustrar la carga financiera que implicaría un aumento del sueldo base sin una reforma legal previa.
Asimismo, Oliveros destacó que la falta de data oficial del mercado laboral venezolano impide realizar un análisis estructural preciso: «No hay data oficial del mercado laboral venezolano. Y eso es muy importante para poder entender cómo puede hacerse un ajuste de salario».
«También es importante entender cuáles son los ingresos del Estado, es decir, un detalle de cuánto el Estado está recibiendo por recaudación interna de tributos, por venta de petróleo, por venta de oro y por otros ingresos que tiene el Estado venezolano y, por supuesto, entender cuáles son el nivel de gasto del Estado para entender la magnitud de cuánto es lo que puede pagar a los trabajadores», puntualizó.
Crecimiento petrolero y reactivación del crédito bancario
A pesar de las limitaciones en el consumo, Oliveros expuso que las perspectivas macroeconómicas para el cierre del año 2026 muestran una tendencia positiva impulsada por la actividad petrolera, proyectando un crecimiento del producto interno bruto (PIB) superior al 10%.
«Este año el sector obviamente líder es petróleo, también minería. Creo que servicios inmobiliarios también va a tener un impulso importante. Banca y seguros, sobre todo más banca que seguro, también va a tener un impulso importante. La propia actividad comercial porque si se reduce la brecha, eso le da un impulso al comercio de manera clara. Otros sectores importantes son logística, transporte e infraestructura, todo esto ligado al tema petróleo», dijo.
Este dinamismo también se reflejará en el sector financiero, aunque de forma progresiva. «El crédito bancario va a aumentar este año efectivamente. Nosotros estamos esperando que la cartera de crédito casi se triplique este año en términos nominales. Respecto al PIB va a seguir estando baja; estamos hablando de una cartera de crédito que respecto a la economía es un 5% del PIB. El promedio en América Latina es 50%», detalló.
Anticipó que, si se logra controlar la inflación y reducir la brecha cambiaria a niveles cercanos al 20%, el próximo año podría verse una reactivación más fuerte del crédito personal.
Bitácora Económica / NotiPrimicia
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