EE.UU. intensifica los bombardeos sobre Irán tras la muerte de dos militares

Después de informar las primeras dos muertes de militares estadounidenses desde la reanudación de las hostilidades, Washington lanzó este domingo una nueva oleada de ataques con el objetivo declarado de “castigar” a Teherán y degradar sus capacidades militares

por Evelis Borjes

Estados Unidos lanzó una nueva oleada de ataques contra Irán en una escalada que ya dejó dos militares estadounidenses muertos y un desaparecido en Jordania. También se reportaron ataques y alertas en Kuwait, Baréin, Israel y Jordania.

“La historia de las grandes guerras suele escribirse a partir de errores de cálculo”: la frase, atribuida en distintos contextos a estrategas y diplomáticos del siglo XX, vuelve a resonar en Medio Oriente mientras Estados Unidos profundiza una ofensiva que ya lleva nueve noches consecutivas contra Irán.

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Después de informar las primeras dos muertes de militares estadounidenses desde la reanudación de las hostilidades, Washington lanzó este domingo una nueva oleada de ataques con el objetivo declarado de “castigar” a Teherán y degradar sus capacidades militares.

El ejército de Estados Unidos informó que comenzó una nueva serie de bombardeos contra Irán por novena noche consecutiva. “Los ataques seguirán degradando las capacidades militares iraníes utilizadas para atacar buques comerciales y marinos civiles que transitan por el estrecho de Ormuz”, señaló el Comando Central estadounidense en una publicación en X.

Poco después, Donald Trump sostuvo que los golpearon “muy duro” otra vez durante la noche, y dijo que lo hicieron “en honor” a “probablemente tres, probablemente tres grandes patriotas”, en referencia a los uniformados muertos. El presidente habló ante la prensa al regresar a Washington tras la final de la Copa del Mundo.

Consultado por las bajas militares, Trump afirmó que se sentían “muy mal” y añadió que los fallecidos luchaban para que Irán “no pueda tener un arma nuclear”.

El sábado, el ejército estadounidense había anunciado la muerte de dos militares y la desaparición de un tercero en ataques con misiles y drones atribuidos a Irán el viernes en Jordania. Más temprano, Estados Unidos había atacado instalaciones militares iraníes y posiciones de las fuerzas del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica que, según el Mando Central de Estados Unidos para Oriente Medio (Centcom), lanzaron ataques contra miembros de las fuerzas estadounidenses en Jordania el 17 de julio.

La guerra se reanudó el 7 de julio, en un escenario que combina represalias cruzadas, presión sobre rutas estratégicas y creciente riesgo de ampliación regional del conflicto.

Estados Unidos atacó el puerto de Sirik

En paralelo, las agencias de prensa iraníes Mehr y Tasnim reportaron ataques estadounidenses en Sirik, un puerto ubicado frente al estrecho de Ormuz, en el sur del país.

La agencia oficial Irna informó además de un “ataque militar enemigo estadounidense cerca de Hajiabad”, también en la provincia meridional de Hormozgán.

Los objetivos incluyeron asimismo una central nuclear en construcción en Darkhovin, en el suroeste de Irán, según la Organización iraní de Energía Atómica. La mención a una instalación nuclear vuelve a poner en primer plano una de las líneas rojas más sensibles de la seguridad internacional, dado que el programa atómico iraní ha sido durante años uno de los focos centrales de tensión entre Teherán, Washington e Israel.

El general iraní Ali Abdolahi, citado por la televisión estatal, advirtió que cualquier ataque estadounidense tendrá “una respuesta decisiva y devastadora”.

En los países aliados de Estados Unidos en el Golfo, Kuwait y Baréin afirmaron haber sido blanco de ataques iraníes el domingo. Las autoridades kuwaitíes indicaron que una central eléctrica y una planta desalinizadora fueron alcanzadas, lo que provocó incendios en algunas instalaciones. Se trata del tercer día consecutivo en que este tipo de infraestructura es atacada en ese país.

En Baréin, sede de la Quinta Flota estadounidense, sonaron las sirenas de alerta y el mando castrense afirmó que sus defensas aéreas “confrontaron, interceptaron y destruyeron varios ataques aéreos traicioneros de Irán”.

Misil interceptado por Israel y Jordania

Las alarmas también se activaron en Amán, capital de Jordania. Por su parte, el ejército israelí aseguró que un misil dirigido contra Áqaba, ciudad jordana cercana a Eilat, en el mar Rojo, fue interceptado por fuerzas israelíes y jordanas.

Las autoridades jordanas indicaron que “interceptaron y derribaron tres misiles iraníes” dirigidos contra el reino, mientras que un cuarto cayó en una zona desértica. Irán, en tanto, sostuvo que atacó bases militares utilizadas por los estadounidenses.

El conflicto, desencadenado el 28 de febrero por la ofensiva israeloestadounidense contra Irán, había quedado en suspenso tras el alto el fuego de abril. Sin embargo, desde la reanudación de las hostilidades el 7 de julio, los ataques y las amenazas se suceden con ritmo creciente, consolidando un escenario de escalada sostenida y alto riesgo para el Golfo Pérsico y el tráfico marítimo internacional.

Análisis y proyecciones: la secuencia de ataques sugiere que ambas partes están operando bajo una lógica de represalia escalonada, una dinámica históricamente difícil de contener una vez que se activa. El estrecho de Ormuz sigue siendo el punto más sensible: por él pasa una porción crucial del comercio mundial de petróleo, por lo que cualquier interrupción prolongada podría elevar tensiones diplomáticas, encarecer el transporte marítimo y presionar los mercados energéticos. A nivel regional, la exposición de Kuwait, Baréin, Jordania e Israel muestra que el conflicto ya no se limita a un duelo bilateral, sino que amenaza con arrastrar a terceros países y a las fuerzas estadounidenses desplegadas en la zona.

Evolución reciente del conflicto: en los últimos años, la relación entre Washington y Teherán pasó de la presión máxima y la disuasión militar a una sucesión de choques indirectos, ataques sobre infraestructuras y amenazas recíprocas. Desde la retirada estadounidense del acuerdo nuclear de 2015, el programa atómico iraní quedó en el centro de la disputa, mientras proliferaron acciones encubiertas, sanciones y respuestas en el Golfo. En este contexto, la postura de Estados Unidos se endureció al priorizar la protección de rutas comerciales y de sus tropas, mientras Irán reforzó su estrategia de presión regional mediante aliados, drones y misiles. La reanudación de las hostilidades en julio marca, así, una nueva fase de un enfrentamiento que ya combina dimensiones militares, nucleares y energéticas.

Agencia / NotiPrimicia

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