La prensa estadounidense ha destapado este viernes un incidente que podría constituir un crimen de guerra. Estados Unidos ejecutó un segundo ataque deliberado contra la primera embarcación bombardeada en el Caribe el pasado 2 de septiembre, con el objetivo específico de matar a dos supervivientes que se encontraban en el agua.
Según The Washington Post, que cita fuentes con conocimiento directo de la operación, tras el impacto del primer misil que incendió el navío, los comandantes se percataron de que había dos tripulantes vivos aferrándose a los restos de la embarcación.
La orden de Hegseth
Lejos de intentar un rescate o captura, el comandante a cargo ordenó una segunda ofensiva letal.
El objetivo era cumplir estrictamente con las instrucciones del secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, quien había emitido la orden de «matar a todos» los presentes en la embarcación sospechosa. Este segundo ataque acabó con la vida de los náufragos y hundió definitivamente el barco.
Fuentes consultadas por CNN señalaron que este es «el único caso conocido en el que el ejército mató deliberadamente a supervivientes».
La versión del Pentágono
A pesar de la crudeza de los hechos relatados, funcionarios del Pentágono ofrecieron una justificación técnica a los legisladores posteriormente. Aseguraron que el segundo ataque se realizó con el fin de hundir el barco para prevenir que los restos supusieran «un peligro para la nación» o la navegación.
El incidente del 2 de septiembre marcó el inicio de una serie de ataques sumarios. El presidente Donald Trump aseguró que dicha embarcación pertenecía a la banda criminal Tren de Aragua.
Este reporte surge en medio del despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford en la región, consolidando la mayor movilización de la Armada estadounidense desde la Guerra del Golfo.
Agencias / NotiPrimicia
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