Escasos son los días que quedan en el calendario para despedir el 2025, un año lleno de complejidades, avances y retroceso en distintos ámbitos alrededor del mundo que marca la llegada del 1er cuarto del siglo XXI.
En política, economía, deportes, religión, guerras, conflictos, ciencia y tecnología, entre otras, son categorías de primer orden que continúan moviendo los teclados en los medios de comunicación de todo el mundo, transmitiendo las noticias, hechos y sucesos diarios que de alguna, u otra manera nos afectan para bien o para mal, cuando en cada amanecer de estos 365 días nos sorprenden noticias que son desplazadas rápidamente por otras.
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Llega Trump
La llegada de Donald Trump por segunda vez a la Casa Blanca como cuadragésimo séptimo Presidente de Estados Unidos, el 20 de enero de 2025, marca una manera distinta de concebir el papel de lo que es la gestión en lo adelante de la primera potencia del mundo. Es innegable que ha sido el suceso político de mayor trascendencia mundial durante 2025.
Sin necesidad de haber hecho pasantías en el mundo de Hollywood de donde salió el repúblicano, Ronald Reagan (+) de quién su estilo de gobernar admira mucho Donald Trump, el actual inquilino de la Casa Blanca ha fijado su política exterior en tres grandes renglones: economía, migración y seguridad.
Llevando el cara a cara al propio terreno del debate y la confrontación la administración republicana abrió un careo hasta con sus aliados históricos, — Unión Europea– con sus vecinos Canadá y México, además de mostrar «los dientes» a Brasil, India y hasta a la China de Xi Ji Ping al comenzar la aplicación del cobro de aranceles sin detenerse ni mirar para atrás o a los lados.

Eso le ha asegurado, entre otras cosas, mejorar la recaudación fiscal, impulsar el crecimiento de la inversión y fortalecer la seguridad nacional con la deportación de miles de personas y con ello ha enterrado el llamado «Sueño Americano».Sin embargo, otros difieren de estos avances que Trump muestra cuál trofeo ganado en menos de un año de gestión.
Sin embargo, no todo ha traído felicidad y la mejor de las relaciones bilaterales, sino que en el desarrollo del cobro arancelario, ello ha zanjado diferencias marcadas entre la potencia mundial del norte y otras naciones que han sentido que Trump hace uso político de esa herramienta para el chantaje, manipulación y la coacción a cualquier líder o país que tenga el atrevimiento de no pensar como él, contradecirlo o caminar por la acera distinta.
Además, no es un secreto que las marchas y contra marchas en la narrativa del jefe de la Casa Blanca por momentos revela lo impredecible que es su discurso, cuando un tema relevante pueda o no afectar a su administración. Un paso adelante y dos hacia atrás lo caracterizan.
Dice algo hoy sobre un tema, pero al día siguiente cambia de opinión. Eso lleva a analistas a concluir que todo depende de su estado de humor, revelaciones de los archivos de Epstein o del interés en sacar rédito a cualquier situación o negocio. El mejor ejemplo el mundo lo ve en el conflicto ruso-ucraniano donde Trump evidencia un trato muy «sui generis» entre Putin y Zelenski.
¿Cuál Sueño Americano?
Trump llegó a la Casa Blanca a cumplir su oferta electoral prometida. Sin dudar ni titubear su administración inició la tarea de perseguir, detener y deportar a cientos de latinos y de otras nacionalidades. En la mente de analistas rememoran la cruel persecución sufrida por los afrodescendientes en época de la esclavitud, cuando en 1776 nació la nación norteamericana.
Lo prometido lo ha cumplido, pero el exceso es una evidencia reciente que le será cobrado cuando corresponda en 2026 la elección intermedia. La crítica no sólo es política sino de respeto a los derechos humanos recordado por el Papa León XIV. Su promesa ha golpeado a indocumentados, ilegales, pero también a muchos con años de residencia y con papeles en regla.

¡Primero América!
El estilo frontal de Donald Trump ha desempolvado en su manera de gobernar muy particular la aplicación de una versión moderna, actualizada, en América Latina de la «Doctrina Monroe», nacida en 1823 «que declara que las potencias europeas no deben colonizar ni intervenir en las Américas, bajo el lema «América para los americanos,» considerándose cualquier injerencia como un acto hostil hacia EE.UU.»
Eso expresa la actuación de la Casa Blanca en la «pelea» geopolítica con cualquiera de sus adversarios alrededor del mundo, -especialmente China y Rusia– y su alta influencia en gobiernos latinoamericanos que la administración Trump responsabiliza a la debilidad de años de sus antecesores que no cuidaron la «seguridad hemisférica».

En pocas palabras hoy Donald Trump justifica retomar el «expansionismo estadounidense», –en pausa durante años–, interesado no sólo en «tomar Groenlandia» la isla más grande del mundo, sino revertir los derechos de Panamá sobre su canal que une el Atlántico y Pacífico, pero también recuperar el «petróleo y tierras» que «nos robaron en Venezuela».
En resumen, la administración de la Casa Blanca seguirá actuando «según vaya viniendo, vamos viendo» en los escenarios que mejor le convengan. Algo que fotografía su papel de «árbitro» en las guerras de Ucrania y Gaza, donde su papel de mediador desnuda la hipocresía política en estos tiempos de conveniencia, intereses y negocios. ¡Amanecerá y Veremos!.
José Aranguibel Carrasco CNP-5003 / NotiPrimicia
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