El «corazón maracucho» del pelotero Francisco Rentería

Para Rentería, la experiencia de representar al Zulia va mucho más allá de una simple participación deportiva. Describe ese sentimiento dentro del campo como un orgullo de poder llevar su bandera en alto

por Evelis Borjes

La pasión y el orgullo zuliano no solo se sienten en las calles, más allá de eso, es un sentimiento que los deportistas llevan al campo. El deportista Francisco Rentería regaló una visión íntima de cómo su identidad maracucha se convierte en una fuerza emocional y cultural que define su desempeño y actitud en el campo de juego.

Para Rentería, la experiencia de representar al Zulia va mucho más allá de una simple participación deportiva. Describe ese sentimiento dentro del campo como un orgullo de poder llevar su bandera en alto. Más allá del sentimiento, también destacó lo agradecido que se encuentra con el apoyo que recibe de su familia zuliana, «no existe mejor sentimiento que jugar en casa» destacó el deportista.

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Tan profundo está este sentimiento que Rentería confesó que, incluso al viajar y salir del país, cuando le preguntan su origen, su primera respuesta no es, «soy venezolano», sino «Yo soy de Maracaibo, o yo soy maracucho». Es una conexión inquebrantable con su tierra.

El impacto cultural en su rendimiento es innegable. Rentería explicó que ser zuliano y maracucho influye mucho en su forma de jugar. Esta influencia se centró en una mentalidad que describe popularmente como «la pepa del queso».

Esta frase se ha vuelto esencial y característica de todos los jugadores de nuestro estado ya que los ha llevado a tener esa actitud competitiva y ganadora: «Nosotros somos la pepa del queso. Nosotros no nos podemos dejar ganar», fueron las palabras de Rentería.

Al finalizar Rentería señalo que los marabinos no son iguales al resto del país «Somos únicos, lo que hacemos aquí no lo hacen en ningún otro lado», destacando la pasión que se siente dentro del dugout, pero sin dejar atrás su gran amor por su familia zuliana.

¡El béisbol, para el zuliano, no es un simple deporte, es el latido de la identidad, la bandera del orgullo inquebrantable!

¿Cómo se vive la pasión por el equipo desde dentro?

«Desde el dugout, la pasión no se vive, se respira, se suda y se lleva en el alma! Es un huracán de emociones completamente diferente al que se experimenta en las gradas. Mientras el fanático disfruta la fiesta con libertad, nosotros, los que estamos en el campo, lo vivimos con la intensidad y la disciplina de un guerrero.

«Es cierto, mantenemos esa alegría contagiosa que nos une como hermanos; no faltan las jodas, los chistes, y ese flow especial que solo se vive en el vestuario. ¡Pero que nadie se confunda! Detrás de todo eso hay una concentración profunda. Estamos a mil revoluciones por minuto, analizando cada lanzamiento, cada out, cada movimiento del rival. Es un baile de estrategia y corazón».

«La pasión desde adentro es un juramento: es saber que cada swing que damos, cada carrera que anotamos, cada atajada que logramos, no es solo un punto en el marcador, es un grito de orgullo por nuestro uniforme, por nuestra gente. ¡Es una adrenalina que te mantiene vivo y te recuerda por qué el béisbol es la cosa más hermosa del mundo! Dejamos todo en ese terreno, no por un cheque, sino por el amor infinito a estos colores».

¿Qué representa el béisbol en la vida del zuliano?

«¡El béisbol, para el zuliano, no es un simple deporte, es el latido de nuestra identidad, la bandera de nuestro orgullo inquebrantable! Aquí, en el Zulia, las
venas nos laten al ritmo de un home run. Somos una tierra de gente noble, trabajadora y, sobre todo, apasionada , y esa pasión encuentra su máxima
expresión en el campo».

«El equipo no es un simple conjunto de jugadores; es el reflejo del estado de ánimo colectivo. Si nuestro equipo está volando alto, ¡la ciudad entera se ilumina, hay fiesta en cada esquina, y caminamos con el pecho en alto! Pero si las cosas se ponen difíciles, sentimos esa derrota como un golpe en el estómago de la familia».

«El béisbol nos une, nos define y nos hace vibrar. Es el punto de encuentro de abuelos, padres e hijos. Es la herencia que se pasa de generación en generación.
Cuando entramos a ese campo, no solo representamos a un manager o a una directiva, representamos el alma entera del zuliano, ese espíritu combativo que
nunca se rinde. ¡Por eso cada juego es una entrega total, porque llevamos el orgullo de esta tierra tatuado en el uniforme!».

¿Qué significó para ti modelar el uniforme que usarían en el juego que la chinita?

«¡Modelar ese uniforme! Dios, esa experiencia fue un regalo sagrado, una bendición que todavía me hace temblar la voz de la emoción. No fue solo ponerse
una tela con un logo; fue vestirse con la fe, la tradición y el corazón colectivo de todo el Zulia».

«Cuando me pidieron hacerlo, no lo podía creer. Fue una sorpresa que me superó, porque sabía perfectamente el inmenso peso y el profundo significado que tiene Nuestra Señora de Chiquinquirá, nuestra amada Chinita, para todos nosotros. Ella es la patrona, la guía, la que nos protege en medio de la gaita».

«Sentir en mi piel, con esos colores que honran a nuestra Reina Morena, fue como recibir un detalle de orgullo zuliano. Las palabras se quedan cortas para describir la ola de sentimientos: gratitud, devoción, y un honor tan grande que casi me hace arrodillarme. Fue un momento de conexión profunda con mis raíces, con la fe de mi pueblo, y con la historia de este equipo. Fue más que modelar; fue un acto de amor y un privilegio que llevaré grabado en mi memoria y en mi corazón para siempre».

Texto: Daniela Herrera estudiante de la cátedra de Redacción y Estilo Periodístico II / NotiPrimicia

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