Es un niño agraciado, risueño, lleno de ganas de vivir pero su condición de salud le limita correr, saltar o jugar con sus amiguitos fútbol, el deporte que más le gusta. Su nombre es Mateo Javier. Tiene cinco años y a su corta edad le depara un mundo por delante, cuando su estado físico mejore con la ayuda que pueda brindársele.
Sus padres, una pareja joven, Estefany Rincón y Santiago Martínez, llenos de esperanza no desmayan y continúan organizándose en cuanta actividad que deba hacerse que permita reunir el recurso económico para cubrir dos intervenciones quirúrgica y seguir garantizando su alimentación, muy distinta a la de cualquier niño de su edad, porque su diagnóstico actual es de septicemia abdominal complicada.
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Su mamá conversó con NotiPrimicia y explicó la condición de salud que presenta Mateo Javier, quien es un paciente pendiente por realizársele dos cirugías que corrijan una eventración complicada y que le coloquen una prótesis –malla abdominal–, aparte que presenta desnutrición severa, síndrome de intestino corto y obstrucción intestinal por adherencia.
«El caso de Mateo es muy delicado porque ha tenido muchas complicaciones. No se puede operar de inmediato a menos que la situación de emergencia lo amerite que ojalá no sea de emergencia, porque sería muy delicado que él entrara a pabellón en las condiciones como está», afirma su mamá.
«Por ahora», agrega, «lo que estamos haciendo es la recaudación de fondos, tanto para los dos tipos de cirugía como para su alimentación que es bastante estricta, porque no tenemos recursos y por eso hacemos distintas actividades de recaudación».
Esta familia reside en Sierra Maestra, municipio San Francisco, donde la solidaridad de algunas personas cercanas o de organismos públicos que conocen la condición de Mateo Javier, no es suficiente más allá de algún gesto que agradecen de donación de pañales. Este niño tiene el derecho de disfrutar una vida sana y normal que cualquier madre o padre responsable entienden.
«Por las condiciones del niño y rogando a Dios estamos haciendo de todo un poquito para que se logre por la parte privada –las cirugías–, obviamente, con la ayuda de las entidades institucionales, Alcaldía y Gobernación, pero aún no tengo el presupuesto porque le mandaron a hacer un estudio para detectar el tamaño de la prótesis que él necesita».

Explica su mamá que Mateo Javier está en control médico en el Hospital Universitario donde sus consultas y evaluaciones son lejanas unas de otras. No por que así lo quieran en el HUM, sino que el volúmen de pacientes es superior, pero también es atendido en la consulta privada. Su condición, nada congénita, involucra no sólo al pediatra, sino también al gastroenterólogo, nutricionista y cirujano. Eso, obviamente, significa recurso económico.
Estefany Rincón no se rinde, no tira la toalla ni el cansancio es obstáculo que la paralice para continuar solicitando la ayuda, el respaldo y la comprensión de millones de venezolanos para que su único hijo, más temprano que tarde, recobre la agilidad, velocidad y destreza de un niño que apaenas comienza a vivir.

NotiPrimicia/José Aranguibel Carrasco/ CNP-5003
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