La liberación de un grupo significativo de presos políticos en Venezuela fue posible gracias a una prolongada labor de mediación internacional encabezada por José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el Estado de Qatar, reseña el diario español El Pañis. El chavismo reconoció públicamente estas gestiones, desarrolladas durante años y en distintos niveles, en un contexto político marcado por un cambio reciente en el poder.
El expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, el actual presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y Qatar han desempeñado un papel fundamental para que este jueves el chavismo liberara a un importante número de presos políticos. Así lo reconoció Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hasta hace pocos días principal asesor de Nicolás Maduro, quien fue el encargado de anunciar la medida.
Detrás de esta decisión hay años de conversaciones discretas al más alto nivel, así como contactos constantes con las familias de los detenidos, a quienes se les mantuvo la esperanza de una eventual liberación. La medida se produce en un escenario político distinto al de días anteriores, con Delcy Rodríguez ocupando la Presidencia y enviando señales de apertura.
Rodríguez aseguró que la liberación no respondió a presiones de Washington, sino que se trató de “un gesto unilateral para afianzar la paz”. Mientras tanto, desde Estados Unidos, el secretario de Estado Marco Rubio afirmó que Venezuela atraviesa un proceso de estabilización que podría derivar en una transición política.
Zapatero inició su papel como mediador en Venezuela en 2015, tras ser invitado por la oposición. Desde entonces, uno de sus principales objetivos ha sido la excarcelación de presos políticos, aun asumiendo el desgaste público y las críticas, especialmente desde la derecha española y sectores de la oposición venezolana.
El expresidente ha defendido el diálogo como vía para evitar el aislamiento del chavismo y escenarios de mayor conflicto interno. Su postura ha chocado con la de María Corina Machado, quien apuesta por una estrategia de mayor presión internacional y económica contra el régimen.
Por su parte, Lula da Silva ha exigido de forma reiterada, tanto en público como en privado, la liberación de presos políticos tras las elecciones presidenciales de 2024. Brasil incluso planteó la posibilidad de acoger en su territorio a los excarcelados que decidieran no permanecer en Venezuela.
A estas gestiones se sumó Qatar, país que desde hace años se ha ofrecido como mediador entre el chavismo, la oposición y Estados Unidos. En Doha se produjeron reuniones clave que sentaron bases para procesos electorales y negociaciones posteriores.
La captura de Nicolás Maduro en Caracas por fuerzas especiales estadounidenses y su traslado a Nueva York agravó la crisis política, pero también aceleró señales de cambio como esta liberación de presos, en la que Zapatero, Lula y Qatar tuvieron un rol decisivo.
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