Según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE), Cuba registró un apagón récord que ha afectado simultáneamente a más del 64 por ciento del territorio nacional, con un déficit de generación que supera los 1,900 megavatios frente a una demanda que triplica la capacidad actual.
La supervivencia cotidiana: del carbón a los paneles solares
En las calles de La Habana y otras provincias, la crisis se traduce en una lucha diaria por la subsistencia. Ante la falta de electricidad, que provoca cortes de hasta 10 o 12 horas diarias, los ciudadanos han vuelto a métodos rudimentarios como el uso de carbón vegetal y braseros artesanales, algunos fabricados con viejos tambores de lavadoras.
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El costo de una bolsa de carbón puede representar hasta el 50 por ciento del salario medio cubano, lo que evidencia el impacto económico devastador en la población.
Mientras tanto, quienes cuentan con mayores recursos buscan refugio en la energía solar; las empresas instaladoras de fotoceldas se han multiplicado, aunque el costo de una instalación básica puede rondar los 7,000 dólares, una cifra inalcanzable para la mayoría.
El tablero geopolítico: «América Primero» contra la soberanía isleña
Desde Washington, la administración de Donald Trump, con el secretario de Estado Marco Rubio como brazo ejecutor, mantiene una política de «asfixia» total. El objetivo explícito es forzar un cambio de régimen mediante el estrangulamiento de los recursos básicos, una estrategia que incluso ha frenado el apoyo de aliados regionales como México, tras amenazas de sanciones arancelarias por parte de EE. UU.. No obstante, el asedio ha generado una fuerte reacción internacional: China y Rusia han condenado estas «prácticas inhumanas», mientras que personalidades de la cultura global como Roger Waters, Susan Sarandon y Mark Ruffalo han denunciado la táctica estadounidense como una forma de «terrorismo» destinada a provocar una hambruna.
Un futuro incierto bajo máxima presión
La economía cubana, que se contrajo un 5 por ciento en 2025, se encuentra en un estado de vulnerabilidad extrema. Los aeropuertos están desabastecidos de combustible, lo que ha llevado a la cancelación masiva de vuelos y amenaza con aislar al país del exterior.
Miguel Díaz-Canel ha manifestado disposición al diálogo, pero insiste en que no negociará bajo la coerción del bloqueo. Mientras el gobierno busca reservas para mantener aceitada la maquinaria del poder, el pueblo cubano enfrenta un pulso histórico: cuánto podrá resistir una nación semiparalizada ante un jaque diplomático y energético que busca, según analistas, «quitar la cabeza» del sistema político de la isla.
De Habla Hispana / NotiPrimicia
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