El esperado concierto de Kanye West en São Paulo, programado para el próximo 29 de noviembre, podría no llegar a celebrarse. La polémica envuelve nuevamente al artista, luego de que medios locales como Metropoles informaran que la Fiscalía del Estado de São Paulo (MPSP) emitió una orden clara: detener a West si realiza comentarios pronazis o interpreta temas controversiales.
La medida prohíbe terminantemente que el rapero interprete canciones con contenido de odio o haga uso de simbología nazi en su vestimenta, bajo pena de arresto inmediato.
El alcalde de la ciudad, Ricardo Nunes, declaró enfáticamente que no se permitirá el uso de equipos públicos para promover ideologías de odio.
«Nadie que promueva el nazismo podrá reproducir ni cantar ninguna palabra en los equipos públicos… Haremos todo lo necesario para garantizar que nadie tenga ningún tipo de actividad aquí», sentenció Nunes. Esta postura ya provocó que el ayuntamiento cancelara el permiso para usar el hipódromo de Interlagos, obligando a los organizadores a buscar un nuevo recinto.
Promotores en la mira y antecedentes
La presión no recae solo sobre el cantante. Los promotores del evento, Guilherme Cavalcante y Jean Fabrício Ramos, también enfrentan órdenes de arresto si el espectáculo viola las normativas contra la incitación al odio.
Esta situación es consecuencia de la «gira de polémicas» de West, quien en años recientes ha enfrentado el repudio global por comentarios antisemitas, incluyendo elogios a Adolf Hitler en una entrevista con Alex Jones. Estas acciones le costaron contratos millonarios con marcas como Adidas.
¿Qué pasará con la gira?
Aunque recientemente West se reunió con un rabino para disculparse por el dolor causado a la comunidad judía, la desconfianza persiste.
Mientras se define el destino de la fecha en Brasil, la agenda del artista mantiene presentaciones en Sudáfrica (13 de diciembre) y México (30 de enero), aunque la incertidumbre sobre la viabilidad logística y legal de sus shows continúa creciendo.