El multimillonario brasileño Joesley Batista se reunió con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, antes y después de encontrase en Washington con funcionarios estadounidenses, a quienes les aseguró que la mandataria parece estar dispuesta a abrir la industria petrolera y gasífera de su país a la inversión.
Fluxus, la empresa energética de la familia Batista, que ha consolidado activos en Bolivia y Argentina desde que la adquirieron en 2023, está evaluando oportunidades de negocio en Venezuela, dijo la fuente, que habló bajo condición de anonimato con Reuters.
La diplomacia itinerante del multimillonario, cuya empresa familiar de procesamiento de carne, JBS, tiene una importante presencia en Estados Unidos y ha operado en Venezuela, subraya su acceso a Washington y a capitales de todo el continente americano.
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Su reunión con el presidente Donald Trump en septiembre contribuyó a descongelar las relaciones de Estados Unidos con Brasilia, según informó Reuters en aquel momento.
En cuestión de semanas, Trump presumía de su «excelente química» con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y en cosa de meses eliminó los elevados aranceles estadounidenses sobre muchos productos brasileños, como la carne de res y el café.
El viaje de Batista a Caracas, durante la semana pasada, reportado primero por CNN Brasil, siguió a una visita en noviembre con el presidente Nicolás Maduro, según dos fuentes familiarizadas con el asunto.
En esta ocasión, Batista tomó un avión privado de Washington a Caracas para reunirse con Rodríguez y encontró a la mandataria interina dispuesta a abrir el sector energético y cumplir con sus compromisos con Estados Unidos, según la fuente.
Batista regresó a Washington y transmitió la información a los funcionarios estadounidenses.
La reciente incursión de la familia Batista en el sector energético forma parte de una mayor diversificación de sus negocios desde que convirtieron a JBS en la mayor empacadora de carne del mundo.
El año pasado, JBS logró una esperada salida a bolsa en Estados Unidos y contribuyó con 5 millones de dólares al comité de investidura de Trump a través de su filial estadounidense Pilgrims Pride.
Si bien las grandes petroleras estadounidenses se han mostrado cautelosas a la hora de apresurarse a regresar a Venezuela, dado su historial de nacionalizaciones en la industria energética, las empresas regionales más pequeñas están ansiosas por acceder a las mayores reservas petroleras declaradas del mundo.
«Sin duda, es una oportunidad, pero existen riesgos», declaró Marcio Félix, director de un grupo industrial que representa a las pequeñas empresas energéticas de Brasil, en un evento el martes. «Si esperamos a que todo esté claro, no habrá espacio».
Banca y Negocios / NotiPrimicia
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