Entre la prudencia estrategica o el carnaval electoral

De acuerdo con esta percepción, todo indica que aún no se ha entendido la gravedad de la situación política en Venezuela. El único camino que vislumbran algunos dirigentes opositores es el de las elecciones con diseño propio, como tratamiento prescriptivo para salir de la actual crisis

por Evelis Borjes

DE NUEVO CON USTEDES

Venezuela se debate hoy entre realizar una verdadera transición hacia la democracia o unas elecciones para salir de la crisis.

De acuerdo con esta percepción, todo indica que aún no se ha entendido la gravedad de la situación política en Venezuela. El único camino que vislumbran algunos dirigentes opositores es el de las elecciones con diseño propio, como tratamiento prescriptivo para salir de la actual crisis.

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Así lo indica el contenido discursivo y la retórica que inducen a creer que debemos saltar del primero al último paso de la hoja de ruta señalada por tutelaje: estabilidad, recuperación y elecciones. Un guión que sin lugar a dudas es fundamentado en la Ciencia Política y no en la improvisación. En estudios de casos que abundan en la academia como referentes de situaciones similares.

Con la finalidad de evitar sesgos y contenido emocional que puedan afectar el presente análisis, recurro a varios autores especialistas en la materia , y las consideraciones indispensables que hacen en estudios de transiciones, para avanzar con estabilidad, en éste caso Venezuela, hacia una transición segura y democratica.

Autores como Guillermo O’ Donnell y SCHMITTER hacen una clara advertencia sobre el fracaso de algunas transiciones, al señalar que una de las causas de esos fracasos se producen cuando las élites políticas sobre actúan subestimando los riesgos, o pierden de vista factores como la consistencia de las instituciones necesarias para darle sustentabilidad al cambio requerido.

En el caso venezolano, la dirigencia luce más en la competencia electoral inmediata que en lograr acuerdos duraderos que fortalezcan la primera y segunda fase de la hoja de ruta señalada por el tutelaje.

Por su parte Adam PRZEWORSKI sostiene que las transiciones no son saltos al vacío ni cambios súbitos de régimen, sino procesos de negociación frágiles y reversibles. Es decir, interpretando al autor, la dirigencia debe entender que las transiciones no son un «quítate tu para ponerme yo», sino un proceso donde convergen eventos y etapas que requieren la articulación de factores de poder, acuerdos, consensos que permitan avanzar hacia la verdadera estabilidad.

Juan Linz y Alfred Stepan advierten de elementos esenciales para lograr atravesar el puente que separa al autoritarismo de la democracia.

Entre otros aspectos, igual de importantes, señalan la moderación discursiva, el reconocimiento del otro como actor legítimo y el compromiso de fijar y cumplir las reglas compartidas, como condiciones indispensables para que una transición avance.
Ninguna de estas condiciones está presente en el debate venezolano y son imposibles de lograr en un ambiente de campaña electoral o lo que coloquialmente llamo «carnaval electoral» .

Finalizando la revisión de autores expertos en transiciones cito a Thomas Carother, quien advierte el riesgo de democratizar sin antes estabilizar las instituciones básicas.

El clima político venezolano es muy preocupante, se está privilegiando la retórica electoral sobre la construcción institucional.

Como es menester en esta columna «la política más allá del discurso» no me limito sólo a señalar errores, sino también a sugerir algunas recomendaciones útiles desde la perspectiva académica:

-Para un tránsito seguro hacia la democracia, la oposición debe recuperar la mesura, bajando el volumen a las descalificaciones con un discurso moderado para orientar a quienes exigen claridad en éste proceso, hablarle claro al país.

-Las transiciones exitosas se construyen alrededor de instituciones, fortaleciéndolas y no de liderazgos individuales.
-Las transiciones exigen gradualidad, moderación y estar consciente de cada uno de los pasos que se tienen que dar para lograrlo.

CONCLUSIÓN

Venezuela no necesita un carnaval electoral, sino una conducción sostenible y muy seria, capaz de llevar un proceso pactado que permita avanzar hacia la estabilidad, hacia la recuperación para finalmente, realizar unas elecciones verdaderamente libres en un ambiente democrático y no autoritario

La euforia electoral para demostrar fuerza y legitimidad no ha sido la ruta señalada en centenares de transiciones exitosas.

SE REQUIERE PRUDENCIA ESTRATÉGICA COMO ACTITUD. EN NINGÚN CASO, SIGNIFICA DEBILIDAD, ACOMODO Y ENTREGA, SINO UNA SECUENCIA ORDENADA PARA LOGRAR EL ÉXITO EN LO REQUERIDO A GRITOS POR EL PUEBLO VENEZOLANO.

Politólogo Julio Urribarri Fonseca

Doctor en Cencias Políticas.
Profesor universitario.

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