En un invierno marcado por la tensión social, las carreteras de Francia han vuelto a convertirse en el escenario de una batalla campal. Miles de agricultores y ganaderos han desplegado sus tractores en puntos clave del país, paralizando el tráfico y desafiando a las fuerzas de seguridad en una protesta que combina la desesperación económica con el rechazo a las políticas de la Unión Europea (UE).
Si bien las imágenes recuerdan a las grandes manifestaciones de 2024, el detonante actual tiene nombre propio: la enfermedad de la piel nodular (CND) y la inminente votación del acuerdo comercial con el Mercosur.
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El conflicto escaló drásticamente tras la orden gubernamental de aplicar matanzas obligatorias de rebaños enteros tras detectar casos de CND, una enfermedad viral que reapareció en junio de 2025.
Los sindicatos agrarios, como la Confédération Paysanne, califican la medida de «draconiana e ineficaz». El punto de quiebre ocurrió recientemente cuando se ordenó el sacrificio de un rebaño de 208 animales tras detectarse un solo caso positivo.
«Estamos defendiendo toda una profesión(…) Entre la escasez de agua, el acuerdo Mercosur y los rebaños diezmados por las matanzas, el mundo agrícola podría simplemente desaparecer«, declaró Jérôme Bayle, figura visible de las protestas en el suroeste.
Los productores exigen una campaña de vacunación masiva inmediata en lugar de los sacrificios y las zonas de restricción actuales, que consideran insuficientes.
El fantasma del Mercosur y la asfixia de la UE
Más allá de la crisis sanitaria, el trasfondo estructural de la protesta apunta a Bruselas. Entre el 16 y el 19 de diciembre, el Parlamento Europeo tiene prevista la votación sobre el acuerdo comercial con el Mercosur.
Los agricultores franceses temen que este tratado abra las puertas a una «inundación» de carne y productos sudamericanos a precios bajos, producidos con estándares sanitarios y ambientales inferiores a los exigidos en Europa. Denuncian que la Política Agrícola Común (PAC) favorece a las grandes multinacionales mientras el 10% de las granjas francesas enfrenta la bancarrota.
Bloqueos y enfrentamientos
El suroeste de Francia se ha consolidado como el bastión de la resistencia. Las acciones han pasado de simbólicas a confrontaciones directas:
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Agen: 60 tractores ocuparon el centro, arrojando estiércol y neumáticos frente a la prefectura.
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Les Bordes-sur-Arize: Enfrentamientos con gases lacrimógenos cuando los ganaderos intentaron impedir físicamente la eutanasia de 200 vacas.
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Bloqueos Viales: Cortes indefinidos en la autopista A64, la A75 y la RN20 (conexión con Andorra).
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Otras ciudades: Incendios de rotondas en Foix y Pamiers, y concentraciones en Clermont-Ferrand y Estrasburgo.
Grecia se une
El malestar no es exclusivo de Francia. En Grecia, los agricultores han replicado las protestas bloqueando el puerto de Tesalónica y carreteras en Larissa. Con banderas negras y ataúdes simbólicos, denuncian los costos de producción exorbitantes y los retrasos en los subsidios de la UE, demostrando que la crisis del modelo agrario europeo es un problema continental.
Mientras la ministra de Agricultura francesa, Annie Genevard, es criticada por su gestión de la crisis, los tractores siguen rodando. Los sindicatos advierten: sin una reforma real que proteja la producción local, las protestas no cesarán.
Nueva Revolución / NotiPrimicia
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