Hace 85 años nació AD un 13 de septiembre de 1941

La AD de 2026 el chavismo, el desgaste de sus figuras y los propios errores de muchos de sus "compañeritos" ha logrado reducirla a "una mínima expresión" que asemeja a la "pelea entre dos borrachitos por una botella vacía".

por Nilson Ramirez

Ochenta y cinco años no es un día. Hay que verle la cara a 85 años. Y eso es, precisamente, la cantidad de años de existencia que está cumpliendo este domingo, el partido Acción Democrática (AD), nacido un 13 de septiembre de 1941.

Son ocho décadas de existencia, por lo que la historia de Acción Democrática, incluido el protagonismo que para bien o para mal ha tenido en la historia contemporánea del país.

Sus pioneros y promotores, pese a ser muchos de ellos bastante jóvenes en ese momento, eran al mismo tiempo, dirigentes curtidos, porque ya venían de sufrir prisión, persecuciones y torturas de parte de los gobiernos de Juan Vicente Gómez y de Eleazar López Contreras.

Hay que señalar también que unos cuantos de ellos, incluido su máximo líder, Rómulo Betancourt, provenía del Partido Comunista de Venezuela (PCV) y defendían la doctrina marxista. Justamente –algo que mucha gente no sabe–, es que de allí viene el identificar a los militantes de ese partido como “adecos”, un término que, inicialmente, pretendió ser «despectivo o estigmatizante», pero que, irónicamente, al final, concluyó siendo asumido hasta por los mismos adecos.

Esa palabra es una conjunción –o contracción- de los términos “adeísta” y “comunista”, es decir, al término “ade…”, le agregaron el de “comunista”. Así, en un principio, la denominación que se acuñó fue la de “adecomunista”, pero, con el correr del tiempo, la tendencia del venezolano a abreviar las palabras la fue recortando a “adeco” y así quedó y entró a la historia política del país.

En sus primeros años de existencia, los rivales políticos de la tolda blanca trataron de mostrarlos ante la opinión pública de «comunistas disfrazados de demócratas».

Es bueno recordar que para esa época y aún durante mucho tiempo en Venezuela, el profesar y practicar la doctrina comunista era algo así como “caca” y lo era muy especialmente en el ámbito religioso, por aquello de que los comunistas supuestamente “niegan a Dios”, y de que los comunistas supuestamente “comen carne humana”.

En todo caso, el acceso de AD a la vida legal tuvo lugar apenas siete meses después de haber asumido como presidente de la República, el general Isaías Medina Angarita, quien, por cierto, siendo militar, gobernó en un marco de amplias libertades democráticas y, muy especialmente, respetando siempre la libertad de expresión, de reunión y de pensamiento.

Momento de inflexión

Lo que tal vez fue el momento de mayor inflexión en la historia de AD tuvo lugar el 18 de Octubre de 1.945, cuando ese partido se alió con un sector militar del país para derrocar al gobierno del presidente Isaías Medina Angarita, que fue quien había legalizado a AD en 1941.

A partir de ese momento AD, que ya había experimentado cierto crecimiento durante su oposición a Medina Angarita, extendió su presencia a todos los rincones del país.

En honor a la verdad, hay que señalar que, si bien AD tuvo muchos aciertos en las oportunidades en que le correspondió conducir al país, también cometió numerosos errores y desaciertos, todo lo cual se ligó con unos cuantos casos de corrupción, algunos de ellos bastante escandalosos que no fueron «castigados» ejemplarmente.

Todo eso fue, poco a poco, con el paso de los años minando la credibilidad y la confianza de los venezolanos en la organización política fundada bajo el lema del «Pan, Tierra y Trabajo».

Época de esplendor

En la época de mayor esplendor, AD llegó a conquistar en una misma elección, sóla y sin ninguna alianza, más de la mitad de los senadores y más de la mitad de los diputados del desaparecido Congreso de la República, que el chavismo cambió de nombre a Asamblea Nacional.

Antes de la irrupción de Chávez, a partir del 4F de 1992, el Poder Legislativo en Venezuela lo constituía el Congreso Nacional, integrado por las cámaras de Senadores y la de Diputados.
En el transcurso de los 40 años de la llamada IV República, AD llevó a cuatro de sus máximos líderes por la vía electoral a la Presidencia de la República. Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Carlos Andrés Pérez (en dos oportunidades) y Jaime Lusinchi.

¿ Qué pasó después?

La suma de errores, ausencia de castigos ejemplarizantes y la «solidaridad automática» que «eximía de culpas» a cualquier dirigente de peso entre tantos casos de corrupción administrativa, minó los principios y valores fundacionales que terminó por servirle en «bandeja de plata» la posibilidad de avanzar a la izquierda aglutinada en torno a Chávez que lograría, a partir de 1999 ascender al poder a través de voto en diciembre de 1998.
Esos errores, otros similares también cometidos por Copei en la conducción del país y desaciertos, sumaron graves e innumerables divisiones, subdivisiones y desprendimientos que a lo largo de la historia ha sufrido el llamado “Partido del Pueblo”.

La AD de 2026 el chavismo, el desgaste de sus figuras y los propios errores de muchos de sus «compañeritos» ha logrado reducirla a «una mínima expresión» entre dos bandos que pelean entre si la supremacía, pero más bien a la luz de la realidad pública asemeja a la «pelea entre dos borrachitos por una botella vacía».

En ese partido que representa a la socialdemocracia venezolana, todavía «existe la esperanza» de elevar el papel de AD al de otras épocas de esplendor en la conducción de Venezuela. AD está disminuida, no muerta, pero si muy lejos de la época, cuando su militancia, simpatizantes y amigos llenaban las calles del país, organizando mitines y marchas multitudinarias demostrando el arraigo entre la gente.

Al compás del himno de La Marsellesa del «Adelante a luchar milicianos» seguramente muchos de sus integrantes que comparten el que «adeco es adeco hasta que muere» recordarán este 13 de septiembre, otros mejores tiempos cuando la gloria, triunfos, victorias, poder, desaciertos y la conducción de Venezuela formó parte de nuestra historia contemporánes

NotiPrimicia / José Aranguibel Carrasco / CNP-5003

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