El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, anunció de manera oficial que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) capturaron el castillo de Beaufort, una fortaleza de enorme valor histórico y un enclave militar estratégico situado en las colinas del sur del Líbano.
Durante el operativo terrestre, las tropas israelíes pertenecientes a la Brigada Golani izaron la bandera de su Estado en la cima del complejo fortificado. De forma complementaria, el mandatario israelí informó que ha emitido instrucciones precisas para “consolidar y extender” el control de su país sobre diversas zonas que, según las agencias de inteligencia hebreas, se encontraban bajo el dominio operativo de la milicia chiíta Hezbolá.

La captura de Beaufort, conocido en el mundo árabe como Qalaat al-Shaqif, posee una profunda carga simbólica y geopolítica para ambas naciones. El castillo se ubica en lo alto de una formación rocosa que domina el curso del río Litani y la región de Nabatieh, situándose a escasos kilómetros de la frontera norte de Israel.
La posición ya había sido ocupada por el ejército israelí durante la invasión de 1982 y mantenida bajo su jurisdicción hasta la retirada del año 2000 en cumplimiento con las resoluciones de la ONU. Al respecto, el ministro de Defensa, Israel Katz, celebró el acontecimiento señalando que, tras 26 años de ausencia, las fuerzas hebreas regresan a las cumbres que controlan los accesos a Galilea para restablecer lo que denominan una “zona de seguridad”. De acuerdo con los reportes militares de Tel Aviv, la incursión se centró en asegurar la cresta fortificada y el área de Wadi al-Saluki, registrándose la baja en combate de un soldado israelí.

El recrudecimiento de la ofensiva terrestre y el avance de los efectivos militares hacia el norte del río Litani, rebasando los límites que operaban como frontera de facto, se ejecutan en un escenario complejo marcado por la vigencia formal de un acuerdo de alto el fuego firmado el pasado 17 de abril.
Asimismo, la ampliación del radio de combate hacia el área del río Zahrani ocurre a escasos días de que se instale una nueva ronda de conversaciones directas bilaterales entre los gobiernos de Israel y el Líbano, pautada originalmente para los días 2 y 3 de junio.
Mientras el ejército israelí extiende sus líneas y mantiene intensos bombardeos en localidades costeras como Tiro, las autoridades militares afirmaron haber neutralizado a unos 3.000 combatientes de Hezbolá desde el inicio de las hostilidades en marzo.
Por su parte, la resistencia armada de Hezbolá respondió al avance terrestre ejecutando una de las jornadas de mayor intensidad de fuego cruzado contra el norte de Israel mediante el lanzamiento masivo de misiles y drones que impactaron en la localidad de Kiryat Shmona, forzando el cierre de centros educativos y la activación de casi 200 alertas antiaéreas.
En paralelo, la agencia estatal de noticias libanesa reportó incesantes ataques aéreos contra aldeas del sur que han continuado elevando la cifra de bajas civiles. El balance oficial presentado por el Ministerio de Salud del Líbano detalla que la escalada militar iniciada a principios de marzo ha dejado un saldo trágico de 3.412 personas fallecidas y más de 10.269 heridas, sumado al desplazamiento forzoso de miles de comunidades fronterizas.
Con información de France24
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