Jennifer López, apodada con ironía y admiración como la «experta en anillos», ha decidido transformar su agitado historial sentimental en una audaz estrategia de negocios. A sus 56 años, la superestrella ha sido confirmada como la nueva imagen global de una importante campaña de joyería nupcial.
El movimiento llega en un momento clave, poco después de finalizar su cuarto matrimonio (el segundo con Ben Affleck). Lejos de esconderse, López abraza la narrativa del «para siempre», una jugada de marketing que algunos tildan de irónica pero que demuestra su astucia para el branding personal.
Una colección de diamantes multimillonaria
A lo largo de su carrera, JLo ha acumulado una impresionante colección de seis anillos de compromiso, cuyo valor y quilates han ido en ascenso. Entre las piezas más icónicas que conserva en su patrimonio destacan:
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El Diamante Rosa (2002): El primero que recibió de Ben Affleck. Un Harry Winston de 6.1 quilates valorado entre 1.2 y 2.5 millones de dólares.
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El Diamante Azul (2004): Entregado por Marc Anthony. Un Harry Winston de 8.5 quilates estimado en 4 millones de dólares.
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El Corte Esmeralda (2019): De su compromiso con Álex Rodríguez, de 15 quilates y valorado en hasta 5 millones.
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El Diamante Verde (2022): La joya de la corona, el segundo anillo de Affleck. Un raro diamante natural verde de 8.5 quilates valorado entre 5 y 10 millones de dólares.
Tras sus separaciones, la estrella ha logrado conservar estas joyas, incluido el último obsequio de Affleck.
Fuentes legales señalan que, en la jurisdicción de Estados Unidos, el anillo se considera un regalo que el receptor tiene derecho a conservar, a menos que un acuerdo prenupcial especifique lo contrario. Esto le ha permitido mantener un «museo» personal de piedras preciosas.
Un contrato de 10 millones
Según reportes especializados, este nuevo acuerdo de patrocinio le generará a la artista cerca de 10 millones de dólares. Aunque es una suma considerable, expertos de la industria notan que es inferior a los contratos de 20 o 50 millones que López solía cerrar en el pasado.
Analistas sugieren que, para Jennifer, el objetivo no es solo el dinero, sino el control de la narrativa. Al adueñarse de su historia de «seis anillos, cuatro divorcios», se mantiene relevante en la conversación mediática mientras reafirma que, pese a todo, sigue creyendo en el amor «a la antigua usanza».
Agencias / NotiPrimicia
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