Invisibles, pero letales. Las partículas contaminantes que flotan en el aire podrían ser el interruptor que activa enfermedades devastadoras como la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) o parálisis pulmonar.
Una investigación del prestigioso Instituto Karolinska de Suecia, publicada en JAMA Neurology, ha establecido una conexión alarmante. Respirar aire de mala calidad aumenta entre un 20% y un 30% las probabilidades de sufrir una degradación fatal de las neuronas motoras.
Aunque la ciencia ha sospechado durante años del entorno, este análisis (que comparó los historiales de más de 10.000 personas) aporta evidencia robusta sobre cómo el dióxido de nitrógeno y las partículas en suspensión (PM) generan inflamación y estrés oxidativo en el sistema nervioso.
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El hallazgo más inquietante es que estos efectos se observaron en Suecia, donde los niveles de contaminación son significativamente más bajos que en la mayoría de las metrópolis globales, lo que sugiere que no existe un «umbral seguro» para la salud neurológica.