La creencia popular de que una copa de vino al día es el secreto para una vida longeva está siendo cuestionada por la ciencia moderna. El Dr. Oliver Guttmann, cardiólogo consultor del hospital Wellington de Londres, es tajante: «La gente no debería pensar que beber vino es bueno para la salud».
Aunque el consumo de alcohol está vinculado a la hipertensión, enfermedades hepáticas y cáncer, Guttmann reconoce que existen estudios que muestran pequeños beneficios en el consumo moderado.
El vino tinto contiene compuestos con efectos antiinflamatorios y vasorelajantes que pueden ayudar a mantener los vasos sanguíneos flexibles. Además, posee Resveratrol, un antioxidante presente en la piel de las uvas que puede reducir el colesterol «malo» y el riesgo de accidentes cerebrovasculares.
La advertencia de la OMS: «Ningún nivel es seguro»
Sin embargo, los riesgos superan a los beneficios. La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en 2023 una declaración contundente: no existe un nivel seguro de consumo de alcohol.
El organismo clasifica al alcohol como un carcinógeno del grupo 1, en la misma categoría que el asbesto y el tabaco. Los expertos señalan que se pueden obtener los mismos beneficios antioxidantes consumiendo uvas y bayas (frutos rojos) sin los efectos negativos del etanol.
«El vino no es medicina»
El Dr. Guttmann aconseja que nunca se debe animar a un no bebedor a empezar. Para quienes ya beben, la clave es la moderación extrema.
«El vino no es medicina. No quiero que la gente piense que puede comer mal todos los días y equilibrarlo con una copa de vino», advirtió el especialista.
Las recomendaciones actuales sugieren no exceder las 14 unidades de alcohol por semana (aproximadamente seis copas medianas de vino) para minimizar el daño al hígado y al sistema cardiovascular.
The Guardian / NotiPrimicia
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