León XIV recibe a Misioneros Oblatos y Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles en audiencia

por Dennys Bracho

El Papa León XIV recibió en audiencia a los Misioneros Oblatos de María Inmaculada y a las Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles, destacando la labor de ambos institutos en defensa de la dignidad humana y en la evangelización en contextos difíciles.

A los primeros, recordó las acciones emprendidas por su fundador, san Eugenio de Mazenod, en defensa de los pobres, obreros y campesinos, “explotados como recursos productivos”. Posteriormente, exhortó a las Hermanas a continuar con la obra de evangelización en contextos marcados por dificultades, enfermedades y, en ocasiones, el martirio.

El Evangelio entre las heridas de la historia

El Pontífice enfatizó que el hilo conductor que une a ambos institutos es el anuncio del Evangelio en los lugares más necesitados, la defensa de la dignidad de quienes son tratados como engranajes productivos y el valor del “sí” que puede costar la vida.

Al recibirlos en la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano, León XIV pidió custodiar un genuino y generoso «espíritu de familia», capaz de hacer de las comunidades un «espejo del amor de Dios en el mundo».

Cercanía a los trabajadores explotados

En su discurso en inglés, el Papa destacó el lema de san Eugenio de Mazenod: “Me ha enviado a evangelizar a los pobres”, tomado del Libro del profeta Isaías, calificándolo como un manifiesto de audacia y atención a los últimos, en un contexto histórico de cambios complejos en Europa entre los siglos XVIII y XIX.

“Son poderosas sus palabras y acciones en defensa de la dignidad de los pobres, trabajadores y campesinos, explotados como recursos productivos e ignorados en las necesidades más profundas de su humanidad”, afirmó León XIV.

Docilidad a las inspiraciones del Espíritu

El Pontífice resaltó la generosidad de san Eugenio al enviar misioneros primero a Canadá y luego a Europa, África y Asia, demostrando que la docilidad al Espíritu Santo y la atención a la caridad son fuente de fecundidad y crecimiento para cada fundación.

Con más de tres mil religiosos en setenta países, los Misioneros Oblatos mantienen su apertura hacia los últimos, sumando interculturalidad como memoria viva de los orígenes del instituto.

Testimonio evangélico entre enfermedades y martirio

Al dirigirse a las Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles, León XIV recordó que su lema, “Con María, Madre de Jesús”, refleja la indispensable presencia femenina en las obras de evangelización. Muchas religiosas aceptaron el reto, incluso enfrentando riesgos de enfermedad y martirio.

El Pontífice pidió continuar ofreciendo un servicio atento a cada persona y dar testimonio de «fraternidad y paz», evocando el llamamiento de san Juan Pablo II durante la VI Jornada de la Vida Consagrada en 2002.

La familiaridad común

Finalmente, León XIV destacó la «familiaridad común» de ambos institutos, que nace del encuentro con Dios, la Eucaristía, la oración y la celebración de los Sacramentos, cultivando sentimientos de afecto, cuidado y cercanía que hacen de sus comunidades un reflejo del amor de Dios en el mundo.

Vaticano

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