Lev Tahor, la macabra secta extremista que se escondía en Colombia

Un informante anónimo destapó el plan del grupo para asentarse en el norte de Colombia.

por Nilson Ramirez

El intento de la secta judía ultraortodoxa Lev Tahor de establecer una nueva colonia en el corazón de Colombia fue frustrado gracias a una alerta desesperada. Un hombre, tío de una víctima que logró escapar de los horrores del grupo en el pasado, advirtió a las autoridades sobre la presencia de la organización en Yarumal, Antioquia.

Su testimonio permitió a Migración Colombia y al Gaula intervenir el pasado 23 de noviembre en un modesto hotel de este municipio, ubicado a 120 kilómetros de Medellín. Allí, bajo total hermetismo, el grupo intentaba pasar desapercibido desde finales de octubre.

Una diáspora planeada desde Nueva York

Según la investigación, la secta ejecutó una estrategia para confundir a los controles migratorios. Viajaron desde Nueva York en dos grupos separados: unos ingresaron por Cartagena vía Panamá, y otros aterrizaron en Medellín tras hacer escala en Miami.

En su momento, lograron entrar al país porque no existían requerimientos judiciales activos contra los nueve adultos. Sin embargo, días después se activó una circular amarilla de Interpol por cinco menores de edad, cuya custodia había sido otorgada a otra persona en Estados Unidos para protegerlos de sus propios padres.

«Los talibanes del judaísmo»

Lev Tahor, conocida por sus prácticas extremas y acusaciones de abuso sexual infantil y secuestro, buscaba en Yarumal un terreno similar al de San Miguel Tlaixpan (Guatemala), donde se asentaron años atrás.

El rabino Boaz David Fariñas Eisenberg, de la Comunidad Judía de Medellín, aclaró que este grupo no es reconocido por el judaísmo tradicional: «Ellos tienen ideas contrarias a los principios básicos… Si hubieran querido entrar a nuestra sinagoga, no pasan de la puerta».

Vecinos de Yarumal notaron comportamientos extraños, como la compra masiva de avena para alimentar a los niños y un aislamiento radical.

Expulsión y protección de menores

Tras el operativo, las autoridades colombianas coordinan con el FBI y agencias estadounidenses la expulsión de los nueve adultos y la protección de los menores.

Aunque la intervención fue exitosa, persisten interrogantes sobre quién financia y guía a esta secta, cuyos líderes han sido condenados en el pasado por secuestro y explotación. Mientras tanto, las familias permanecen bajo custodia en Medellín, aisladas en un espacio con ventanas cubiertas para evitar ser ubicadas.

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