El economista y presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, estima que la reforma de la Ley del Trabajo no esperará hasta el próximo año y marcará el inicio de una verdadera recuperación del salario.
Esta proyección surge tras la firma de un acuerdo entre el Gobierno, empresarios y representaciones de trabajadores para adelantar cambios urgentes en el ordenamiento jurídico laboral del país.
A través de la red social X, León señaló que el recién anunciado ingreso mínimo integral de 240 dólares, pagaderos en bolívares, se ubica en “el techo de las expectativas”. Según el especialista, el consenso de analistas esperaba un ajuste de entre 180 y 250 dólares, lo que convierte a este anuncio en “el incremento más significativo de los últimos tres años”.
El peso del salario congelado
A pesar del ajuste en las bonificaciones, el economista advirtió que el sueldo base permanece estancado en 130 bolívares, equivalentes a unos 0,27 dólares.
“Mantenerlo congelado ha sido la herramienta del Estado para financiar estos aumentos vía bonificaciones, desalarializando el ingreso para evitar el colapso por pasivos laborales”, apuntó.
Para el presidente de Datanálisis, mientras se concreta una fórmula viable mediante la reforma laboral, el sistema de bonificaciones es “el único instrumento ejecutable” a corto plazo. “La lógica es de gradualidad: el bono hoy, el salario cuando se logre la reforma. Este monto parece ser el techo financiable hoy sin comprometer la estabilidad macroeconómica”, subrayó.
Asimismo, indicó que aunque el sector privado no recibe un impacto directo porque ya paga por encima del mínimo, el decreto “generará una presión natural por aumentar ingresos en toda la cadena económica”.
León reconoció que el monto fijado es insuficiente frente a una canasta básica que supera los 800 dólares mensuales, pero aseguró que era el escenario económico previsible en la actualidad.
Explicó que los bajos ingresos de la nación y el actual esquema de prestaciones sociales, al cual calificó de “simbólico” e “impagable”, son los principales bloqueadores para una mejoría.
Por ello, instó a la mesa tripartita a acordar “una fórmula justa que permita salarios sólidos, estables en el tiempo y prestaciones que funcionen como una protección real y oportunidad de inversión para el trabajador”.
Prioridades ciudadanas
En el ámbito social, León compartió datos recientes de Datanálisis que revelan que el 55% de la población identifica la inflación y los bajos salarios como su principal problema.
Como reflejo de esta realidad, concluyó afirmando que el “65% de la población está de acuerdo en que la prioridad de la acción en Venezuela debe ser resolver la crisis económica antes de profundizar en el debate de transformación política”.
Banca y Negocios / NotiPrimicia
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