En respuesta al despliegue aeronaval estadounidense en el mar Caribe Nicolás Maduro exhibió públicamente el músculo de la Aviación venezolana y emitió un llamado directo a las tropas a defender el territorio nacional. El último mensaje del líder venezolano fue su absoluta confianza en «la victoria» en el escenario de que el país se vea obligado a declararse como una «república en armas».
Este pronunciamiento ocurrió en el contexto de la celebración de los 105 años de la creación de la Aviación venezolana. Maduro se dirigió a los funcionarios de la fuerza aérea, ataviado con un traje verde olivo y una gorra roja, mediante una alocución vía remota durante un acto encabezado por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y altos mandos militares. La ceremonia tuvo lugar en la base aérea de Maracay, capital del estado Aragua (norte).
El núcleo del llamado de Maduro se centró en la preparación y la lealtad inquebrantable de la Fuerza Aérea. Solicitó a los funcionarios militares que permanecieran «imperturbables en su serenidad, alertas, listos y dispuestos». El objetivo de esta vigilancia es claro: defender los derechos de Venezuela como nación y como patria libre y soberana.
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El líder chavista enfatizó su certeza en que la Aviación jamás le fallaría a la nación, asegurando que Venezuela cuenta firmemente con ellos. Durante la emisión del canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), las tropas presentes realizaron un ejercicio práctico que incluyó la intercepción de una aeronave y de tropas invasoras, demostrando su capacidad de respuesta inmediata.
Donald Trum dice que EE. UU. comenzará a «detener» avances de narcos de Venezuela
La retórica militar de Caracas se intensificó directamente como reacción a las acciones y amenazas provenientes de la Administración de EE. UU.. Días antes, Donald Trump había advertido que las Fuerzas Armadas estadounidenses actuarían «muy pronto» en tierra contra supuestos «narcotraficantes de Venezuela». Trump, quien no ofreció detalles sobre la naturaleza de estas acciones terrestres, también destacó los ataques ya realizados en el Caribe y el Pacífico, donde las fuerzas estadounidenses destruyeron más de 20 lanchas, en su mayoría de Venezuela, supuestamente ligadas al narcotráfico, y mataron a más de 80 personas desde el 1 de septiembre. Maduro interpreta que este despliegue militar estadounidense es un intento directo para sacarlo del poder.
El ministro de Defensa, Padrino López, reforzó la postura de Caracas en el mismo acto, criticando a Gobiernos que calificó de «genuflexos» y que, según él, «se prestan para el juego imperialista, para militarizar el Caribe». El ministro instó a estas naciones a dejar de actuar en contravía del sentir de sus propios pueblos.
Esta jornada de demostraciones y advertencias militares se desarrolló mientras Estados Unidos mostraba también su fuerza en la región. El secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, visitó en el Caribe el USS Gerald R. Ford, el mayor portaaviones de Estados Unidos, para agradecer a las tropas por su lucha contra los carteles del narcotráfico. Además, el Caribe fue escenario de demostraciones de aviones bombarderos B-52H, reveladas por la Fuerza Aérea de Estados Unidos.
Este clima de hostilidad militar ha tenido repercusiones directas en la infraestructura venezolana. De manera interna, Venezuela ha visto su conectividad aérea reducida, cumpliendo con la revocación de concesiones a varias aerolíneas internacionales, como Iberia, TAP, Turkish Airlines, Avianca, Latam Colombia y Gol, bajo la acusación de «sumarse a las acciones de terrorismo» promovidas por EE. UU.. La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, ha argumentado que la Administración Trump busca «aislar» a su país, ejerciendo presión para que las aerolíneas no vuelen a Caracas. En este contexto, Venezuela ha apostado por incrementar los vuelos con Moscú. La decisión de la Administración Federal de Aviación (FAA) de EE. UU. de instar a «extremar la precaución» al sobrevolar Venezuela y el sur del Caribe previamente había provocado una cascada de cancelaciones de vuelos hacia el país suramericano.
El llamado de Maduro a la Fuerza Aérea, por lo tanto, no es solo una celebración de aniversario, sino un acto de desafío y una declaración de preparación militar ante lo que percibe como un intento de asedio y desestabilización, subrayando su convicción de que, si la crisis obliga a declarar una «república en armas», la victoria del régimen chavista está asegurada: «Si la historia exigiera que nos declaráramos una república en armas, otra vez la historia nos vería levantarnos con el estandarte sagrado de Miranda, de Bolívar; el amarillo, el azul, el rojo, las ocho estrellas radiantes y tendríamos un solo destino: la victoria de nuestra dignidad y nuestra historia».
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