Este martes 8 de septiembre Maracaibo se viste de gala y de una alegría que se siente en el aire. La Ciudad del Sol Amada, es la capital del Zulia, la que un día como hoy pero de 1529, vio pisar sus tierras a Ambrosio Alfinger, llega a sus 497 años.
Después de tantos años esta tierra llena de gracia sigue radiante, sudorosa, echada para adelante y apostando por el porvenir, con ese calor que abraza el alma y enciende las ganas de trabajar apenas pones un pie en la calle.
Puede leer: Alcalde Di Martino entregó certificados de bienhechurías a 172 comerciantes de La Curva de Molina
Hablar de Maracaibo es hablar de un sentimiento gigante. Esta tierra, la capital del estado Zulia y una de las espinas dorsales de toda Venezuela, ha sido siempre faro, puerto y pionera.
Celebración marabina
Hoy, celebrarla sabe a victoria, a taza de café bien tempranito y a la certeza absoluta de que estamos pisando el arranque de una nueva era dorada, entre el sol inclemente, el bullicio y el latido de su gente, jocosa y trabajadora.
Aquí la vida no transcurre a paso lento; aquí se vive a juro y con una bulla hermosa, alegre y productiva. Caminar por el centro, recorrer El Callejón de los Pobres, la renovada Calle 5 de Julio o adentrarse en sus sectores comerciales, es encontrarse con un gentío que te saluda con un «¡Qué pasó, primo!» o te lanza una broma a la carrera.
El sol de Maracaibo no juega carritos; cae vertical y brillante, de esos que te llenan de energía las ideas y te contagian el ímpetu para salir a comerte el mundo, a pesar del agobiante calor.
Ese bullicio tan nuestro se siente en las esquinas donde suena una gaita con furro y charrasca, en el pregón alegre del comerciante, y en el movimiento constante de la gente que camina con paso firme por la Plaza Baralt o frente a la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.
¡La Chinita nos guía y nos bendice!, porque su manto es el amparo de un pueblo que nunca se rinde y que hoy ve florecer sus sueños.
Y cómo no mencionar al Lago, ese Coquivacoa inmenso que nos dio la riqueza de ayer y que hoy sigue siendo el espejo donde una ciudad pujante se mira con la seguridad de que lo mejor está por venir.
El marabino, con esa inventiva y chispa que lo caracteriza, está viendo los frutos de su esfuerzo diario; el que emprende, el que gerencia, el que bota el sudor en un tarantín o en una gran empresa, siente que el cambio ya llegó y que vamos indetenibles hacia adelante.
Con información del Regional del Zulia
Manténgase conectado e informado en cada una de nuestras plataformas:
Instagram: notiprimicia
WhatsApp: NotiPrimicia
Telegram: NotiPrimicia
YouTube: @NotiPrimicia
TikTok: @notiprimicia