Mucha «incertidumbre» y «escasa información» en 1era jornada del «Diálogo Nacional» entre el gobierno y AN-2015

por Dennys Bracho

Se suele decir que la prensa es el «perro guardián del poder»: escudriña verdades –a veces complejas, otras veces indignantes–, las verifica y las traduce en información útil de interés para la colectividad.

Lo suyo es un servicio público, pues ofrece instrumentos útiles para que la gente se oriente a sí misma ante cualquier maniobra de los grupos de poder. Y como todo servicio público es mal pagado, incomprendido y debilitado tiene finalidades ajenas a los intereses de la sociedad. Así pasó en la Venezuela de los últimos 27 años.

No obstante, sigue pasando en el protectorado que tomó forma después del 3 de enero y, con mayor precisión, en el hermético proceso de diálogo, donde ordena, coordina y dirige la intermediación de Estados Unidos, cuyos actores le cerraron las puertas a la prensa local e internacional en el inicio del llamado «Diálogo Nacional», este jueves en Caracas, donde ha podido verse el impedimento para la acreditación de los periodistas que se acercaron a la Base Aérea «Generalísimo Francisco de Miranda» o La Carlota a darle cobertura, quizá, a la noticia política más importante de los últimos tiempos, cuyos resultados es del interés de los venezolanos. .

Claro, hubo excepciones: fotógrafos y otro personal autorizado –no se sabe por quién–, en una lista cerrada y lejos del acceso de todo profesional de la comunicación que intentase acreditarse.

Es un mal indicio por parte de una «hoja de ruta» que entre sus puntos prevé el «desbloqueo del internet» pero no habla expresamente de la «libertad de prensa». Tanto así que el Colegio Nacional de Periodistas, CNP, pidió ser incluido en la agenda.

Lo cierto, es que como premio de consolación, se ofrece un canal de WhatsApp llamado «Transición Venezuela» donde los medios de comunicación deberán pescar la información dada a cuenta gotas. Buena intuición, que sin embargo, no puede sustituir la verificación de la noticia en el terreno.

Mucho menos en el presente momento histórico con un país doblegado por un terremoto que –según confirman los últimos datos de Meganálisis– terminó de acentuar sentimientos de «rabia, impotencia y desilusión» ya presentes en la sociedad venezolana.

No hay que ser profetas para anticipar que, sin transparencia, dichos sentimientos podrían terminar volcándose sobre el diálogo –con actores dispuestos a capitalizarlos–. Mientras escribo estas líneas, sentado frente a la Base Aérea «Generalísimo Francisco de Miranda», una señora pasa y pregunta si «habrá Golpe de Estado». Le pregunto de donde tomó esa información: «De las redes», responde». Nada que decirle. Lo suyo no es una culpa, sino la consecuencia de negar, ocultar o impedir la información. Al final, es más barato desinformar que rendir cuentas.

NotiPrimicia/Cortesía: Estefano Tamburrini/periodista

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