Antonio Tejero Molina, el teniente coronel de la Guardia Civil que protagonizó el fallido golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 con su entrada pistola en mano en el Congreso de los Diputados al grito de “¡quieto todo el mundo!”, ha fallecido este miércoles a los 93 años. La noticia coincidió con la desclasificación de documentos del Gobierno sobre la asonada.
El abogado de la familia, Luis Felipe Utrera Molina, difundió un mensaje de uno de los hijos del ex guardia civil:
“Quiero comunicaros con profundo dolor que hoy, 25 de febrero de 2026, mi padre, Antonio Tejero Molina, ha fallecido en compañía de todos sus hijos, habiendo recibido los últimos sacramentos y la Bendición de Su Santidad León XIV. Doy infinitas gracias a Dios por su vida entregada y generosa para con Dios, España y su familia. Ruego una oración por su eterno descanso. Gracias”.
Tejero, expulsado de la Guardia Civil tras ser condenado a 30 años de prisión como uno de los principales instigadores del golpe, vivía en Málaga, su provincia natal. Sus apariciones públicas se habían reducido en los últimos años, siendo una de las últimas en 2019 durante la reinhumación de los restos del dictador Francisco Franco en el cementerio de Mingorrubio, Madrid.
Convertido en un símbolo para la ultraderecha nostálgica, Tejero era el último de los tres principales condenados del 23-F que seguía vivo, tras la muerte de los generales Jaime Milans del Bosch en 1997 y Alfonso Armada en 2013.
El 23-F: la imagen que marcó la historia
La fotografía de Tejero con el tricornio calado, pistola en mano y el grito de “¡se sienten, coño!” es la imagen más reconocida del 23-F. Entró al Congreso con dos centenares de guardias civiles durante la sesión de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como presidente del Gobierno. Los disparos al techo del hemiciclo marcaron el inicio de un episodio que mantuvo secuestrados a los diputados y al Gobierno durante 18 horas. Las diferencias entre Tejero y el general Armada sobre la composición del gobierno aceleraron el fracaso del golpe.

Fue juzgado junto a otras 32 personas y condenado por el Tribunal Supremo a 30 años de cárcel por rebelión militar y como ejecutor material del golpe, junto a Milans del Bosch y Armada. Tejero cumplió condena en recintos militares, solicitó indulto que fue denegado, obtuvo tercer grado en 1993 y libertad condicional en 1996. Durante su prisión provisional fundó el partido Solidaridad Española, que concurrió a las elecciones generales de 1982, obteniendo apenas 28.451 votos.
Vida posterior y militancia política
Tras salir de prisión, Tejero se dedicó a la pintura, aunque mantuvo actividad política. En 2012 denunció a Artur Mas por conspiración e intento de sedición en Cataluña, y en 2023 hizo lo mismo contra Pedro Sánchez por negociaciones con partidos nacionalistas. En 2023, declaró a un medio español que le gustaría un “gobierno militar que pusiera las cosas en su sitio”, aunque aceptaba al PP “como mal menor”.
En 2019 participó en la reinhumación de Franco en el cementerio de Mingorrubio, intentando sin éxito cruzar un cordón policial. Su última aparición pública conocida fue en 2025, firmando un comunicado de la Plataforma 2025 en homenaje al dictador, intentando contraprogramar actos del Gobierno por el 50º aniversario de su muerte y la transición democrática.
Antecedentes antes del 23-F
El 23-F no fue su primer acto polémico. En enero de 1977, Tejero protestó contra la despenalización de la ikurriña en San Sebastián, enviando un telegrama al ministro del Interior. Tras esto fue trasladado a Málaga. En octubre de 1977 impidió una manifestación política tras un atentado de ETA, siendo arrestado en su domicilio. También criticó públicamente la Constitución de 1978 en carta al rey Juan Carlos, por lo que fue expedientado.
El episodio más grave previo al 23-F fue la llamada Operación Galaxia en 1978, un intento golpista con el capitán Ricardo Sáenz de Ynestrillas para ocupar el Palacio de la Moncloa y arrestar al Gabinete, solicitando al Rey formar un Gobierno de salvación nacional. La conspiración fue descubierta por oficiales que rechazaron participar, y Tejero fue condenado a siete meses de prisión, mientras que Ynestrillas recibió seis meses y un día.
Con información de El País
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