DE NUEVO CON USTEDES
Los múltiples escenarios que abundan en Venezuela permiten muy variadas comparaciones tratando de darle lectura al contexto actual.
Puede leer: Prevén cielo nublado con probabilidad de lluvias en gran parte del país
Una de las más repetidas es la de equiparar experiencias históricas como la del Tratado de Coche en plena Guerra Federal (1863), el Pacto de Punto Fijo (1958) y los intentos recientes de articulación opositora en Panamá. Esta comparación dista mucho de los hechos que se dieron en estas fechas tan importantes.
No estamos ante el realismo mágico del admirado intelectual colombiano Gabriel García Márquez, donde las metáforas se vuelven realidad. Estamos ante el realismo histórico, herramienta fundamental para analizar el comportamiento de los sistemas políticos y comprender, porqué algunos pactos transforman un país y otros se diluyen sin dejar huella.
La historia venezolana determina una innegable verdad: los pactos que funcionan son los que incluyen a los actores que detentan poder real. Los demás, son ejercicios discursivos, valiosos, pero con efectos políticos inocuos.
Sin embargo, el esfuerzo unitario de los presentes en Panamá , liderados por María Corina Machado generaron un documento histórico muy valioso, en el cual describen en forma analítica la situación venezolana .
Para entrar en el análisis del realismo histórico, echaremos un vistazo al Tratado de Coche en primer término.
Éste hecho histórico puso fin a la Guerra Federal porque participaron quienes tenían capacidad de fuego, control territorial y estructura militar. Fue un pacto entre los dos liderazgos que se disputaban el poder. Uno, José Antonio Páez y otro Juan Crisóstomo Falcón. Es decir, entre representantes de los dos factores de poder, entre quienes podían prolongar o detener la guerra.
Coche no fue un pacto perfecto. Fue un pacto posible. Y funcionó porque se firmó entre quienes tenían poder para cumplirlo.
En cuanto al Pacto de Punto Fijo no fue un gesto símbolico ni un acuerdo moral. Fue un pacto entre los partidos que en 1958 tenían:
capacidad de movilización, estructura organizativa y posibilidad real para gobernar
Además, contaron con un factor decisivo, la aceptación militar de la transición democrática.
Imposible sin ese aval lograr los efectos históricos del pacto, caso contrario, Punto Fijo habría sido un documento más en la larga lista de buenas intenciones. Éste pacto funcionó, porque fue entre factores con poder real. Y su implementación se tradujo en estabilidad, alternancia y modernización institucional.
En la Venezuela contemporánea, la oposición ha intentado construir acuerdos internos, plataformas unitarias y documentos programáticos. En este momento, un pacto para la transición es imposible sin incluir al gobierno que controla la Fuerza Armada, el territorio y los recursos. Sin ese actor el pacto deja de ser vinculante y ningún acuerdo puede ejecutarse. Ninguna transición puede materializarse.
Esto no constutuye una valoración moral, ni una carga emocional sesgada por posiciones políticas, simplemente se trata de un hecho histórico.
CONCLUSION
La situación venezolana requiere un pacto viable como lo enseña el Tratado de Coche y el Pacto de Punto Fijo.
La historia no se repite, pero enseña.
Los pactos que cambian a un país se firman con quienes tienen el poder, no con quienes tienen la razón.
Coche cambió la historia porque fue un pacto entre actores armados. Punto Fijo cambió, porque fue un pacto entre actores con legitimidad y capacidad para gobernar. El próximo pacto venezolano, si quiere ser real y no simbólico, deberá aprender esa lección.
No se trata de realismo mágico, se trata de realismo histórico. Y es la única brújula confiable y viable para pensar el futuro político de Venezuela.
HASTA LA PRÓXIMA ENTREGA
*Politólogo JULIO URRIBARRI FONSECA.
Doctor en ciencia política.*
Profesor universitario
Manténgase conectado e informado en cada una de nuestras plataformas:
Instagram: notiprimicia
WhatsApp: NotiPrimicia
Telegram: NotiPrimicia
YouTube: @NotiPrimicia
TikTok: @notiprimicia