Con más agravios personales que propuestas, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su rival Flávio Bolsonaro debatieron el domingo por primera vez en televisión, a una semana del balotaje electoral en Brasil, mientras empatan en las encuestas. Bolsonaro, de 45 años e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, venció en la primera vuelta con el 47 % de los votos contra el 45 % que obtuvo Lula, de 80 años.
El debate en los estudios de TV Band, en São Paulo, el primero tras la negativa del presidente de participar antes de la primera vuelta, no tardó en encenderse. Con una corbata con los colores de Brasil, él se alejó en un momento de Bolsonaro para marcar «distancia con el miliciano», según dijo, en alusión a supuestos vínculos del senador con grupos parapoliciales que controlan barrios populares en Río de Janeiro.
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Bolsonaro respondió que era mejor tenerlo lejos porque la «billetera puede ser robada», y mostró una anotación en la palma de su mano: «Corrupto». Lula, que busca su cuarto mandato no consecutivo, estuvo preso por corrupción antes de que su condena fuera anulada por defectos de forma. «Mentiroso contumaz, malandro», lo llamó el líder de los trabajadores luego de que su adversario mencionara a la primera dama, Janja da Silva, como un gasto público dispensable.
«Brasil te va a jubilar», le dijo Bolsonaro. Vestido de traje, aunque menos formal que Lula, él se paró varias veces detrás de su rival mientras hablaba a la cámara, haciendo gestos de negación.
El voto del preso Bolsonaro
Lula reclamó varias veces explicaciones por una investigación por posible corrupción sobre Bolsonaro, que su adversario evitó responder, y le dijo «payaso». El derechista atacó, por su parte, con menciones a un caso por posible corrupción sobre «Lulinha», un hijo de Lula.
Jair Bolsonaro salió a colación varias veces, incluso cuando su hijo le preguntó a Lula por qué tantos presos lo habían apoyado en las elecciones. Lula dijo que quería todos los votos, incluido el de su padre, preso por golpismo.
El debate prevé réplicas y contrarréplicas, aunque los candidatos entablaron poco diálogo y optaron por intervenciones aptas para cortes en redes sociales. Detrás de cámaras se escucharon gritos y aplausos de las plateas de ambos, y Bolsonaro fue incluso abucheado por interrumpir a Lula fuera de su turno.
Bolsonaro y la motosierra de Milei
Bolsonaro habló sobre las principales preocupaciones de los brasileños, como el costo de vida y la inseguridad, y acusó a Lula de «gastar locamente para reelegirse» con anuncios de beneficios sociales. El presidente contraatacó acusando a Bolsonaro de prever un «tijeretazo» al gasto público y le preguntó si «tomó prestada la motosierra» de Javier Milei, presidente de Argentina, donde el desempleo ha aumentado.
Lula aseguró, además, que «la familia Bolsonaro está subordinada a los intereses estadounidenses», con relación al presidente Donald Trump, aliado de su padre, Jair Bolsonaro. Sondeos de las firmas Datafolha y Quaest publicados esta semana dan al senador el 51 % de intención de voto frente al 49 % del mandatario.
Manifestaciones a favor de Bolsonaro y de Lula antes de las elecciones
El debate culminó una jornada de manifestaciones en Brasil de ambos bandos. Con los colores verde y amarillo de la bandera brasileña, decenas de miles de derechistas se reunieron en un acto encabezado por Flávio Bolsonaro en la avenida Paulista de São Paulo.
Los asistentes pedían el regreso de Bolsonaro, en alusión al expresidente, pese a que cumple una condena de 27 años bajo arresto domiciliario por un intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022. «El país está en una situación catastrófica. Para llegar a fin de mes, o comprar cualquier cosa, hay que tener dos o tres trabajos», dijo Sara Machado, de 36 años, una de las cerca de 70.000 personas que asistieron a la marcha, según un conteo de la Universidad de São Paulo (USP).
En Río de Janeiro, los bañistas de Praia Vermelha se colocaron en el agua formando el nombre de Lula. Más tarde, un «acto por la democracia» en la playa de Copacabana convocado por el legendario músico Caetano Veloso reunió a unos 56.000 izquierdistas, según la USP.
«Puedes tener el deseo de luchar y de crecer, pero sin medios, sin programas sociales, simplemente no es posible. Por eso estoy aquí, continuando la lucha», dijo Fabiana Leite, una enfermera y trabajadora social de 51 años, con relación a las ayudas del gobierno de Lula.
El Espectador / Notiprimicia
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