Perú y el bimonetarismo: el modelo que Venezuela mira con atención

por Dennys Bracho

El bimonetarismo en Perú se ha convertido en uno de los casos más estudiados de estabilidad económica en América Latina y un punto de referencia en debates sobre posibles reformas monetarias en Venezuela.

El país andino pasó en pocas décadas de una crisis hiperinflacionaria severa a un sistema donde conviven el sol peruano y el dólar, con niveles de estabilidad macroeconómica sostenidos.

De la hiperinflación a la dolarización de facto

A finales de los años ochenta, Perú enfrentó una inflación que llegó a niveles extremos, con una economía debilitada y pérdida acelerada del valor de su moneda.

El inti, moneda de transición, fue prácticamente desplazado por el dólar, que llegó a representar la mayor parte de depósitos y créditos en el sistema financiero.

En 1991 se aplicó una reforma monetaria que introdujo el nuevo sol, y en 1993 se consolidó el modelo institucional con la autonomía del Banco Central de Reserva del Perú.

Este cambio marcó el inicio de un esquema donde el dólar y la moneda local comenzaron a coexistir de manera estructural.

Un sistema de doble moneda regulado

El modelo peruano no eliminó el dólar, sino que permitió su circulación junto al sol en la economía diaria.

El Banco Central adoptó un esquema de metas de inflación y una política de flotación administrada, interviniendo para evitar volatilidad excesiva del tipo de cambio sin fijarlo artificialmente.

Esto permitió reducir la incertidumbre y fortalecer la credibilidad monetaria en el largo plazo.

Estabilidad con alto costo social

Aunque el sistema logró estabilidad macroeconómica y crecimiento sostenido, también dejó desafíos estructurales.

La informalidad laboral supera el 60% y amplios sectores de la población permanecen fuera del sistema de protección social.

Las desigualdades territoriales y el acceso desigual a servicios básicos siguen siendo uno de los principales retos del país.

Un modelo observado desde Venezuela

El caso peruano es citado en debates sobre posibles esquemas de estabilización monetaria en Venezuela, especialmente en torno a la idea de un bimonetarismo regulado.

La experiencia demuestra que la estabilidad requiere instituciones sólidas, disciplina fiscal y autonomía del banco central. Sin estos elementos, advierten economistas, cualquier sistema de doble moneda pierde efectividad.

Con información de Banca y Negocios

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