La banda venezolana Rawayana convirtió Madrid en una auténtica celebración caribeña durante su presentación en el Movistar Arena, donde reunió a cerca de 20 mil personas, en su mayoría migrantes venezolanos que transformaron el recinto en un punto de encuentro emocional.
El concierto, realizado en el marco del Día de San Isidro, fue uno de los más concurridos de la gira del grupo en España y marcó un momento clave para la diáspora venezolana en la capital española.
Desde los primeros temas, el ambiente dejó de ser madrileño para convertirse en una extensión de Caracas. Canciones como Dame un break, Binikini, La tormenta y La noche que no había Uber fueron coreadas por un público que no dejó de cantar durante toda la noche.
Uno de los momentos más comentados ocurrió cuando el vocalista Beto Montenegro bajó del escenario para interpretar Tonada por ella entre los asistentes, generando uno de los picos emocionales del espectáculo.
En la segunda parte del show, el concierto tomó formato de “house party”, con invitados especiales como Judeline, lo que reforzó el carácter festivo del evento. El cierre llegó con Veneka, cuando las pulseras luminosas del público se sincronizaron en amarillo, azul y rojo, tiñendo el recinto con el tricolor venezolano.
Con casi dos décadas de trayectoria, Rawayana consolidó en Madrid su evolución musical, fusionando reggae, funk, afrobeats y sonidos caribeños, en un show que confirma su expansión internacional y su conexión con la diáspora venezolana en Europa.
Con información de El Nacional
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