Los trabajadores de la industria siderúrgica en Venezuela calculan que se necesita una inversión de al menos 10.000 millones de dólares para recuperar, reactivar, reestructurar y transformar las empresas básicas del país y sus tres cadenas productivas: hierro y acero, bauxita y aluminio, y madera.
César Soto, dirigente laboral de la Siderúrgica del Orinoco (Sidor) y vocero del movimiento Unidad en la Coincidencia, que agrupa empleados de varias empresas básicas de Guayana, señaló que esta transformación requiere una política de Estado coherente con la diversificación industrial de alto valor.
“Esto debe ser gestionado por el sector privado, apoyado por un gobierno sólido y un Estado competente que regule y supervise, garantizando que todo funcione de manera alineada”, explicó Soto.
El vocero laboral sostuvo que un plan que integre a los trabajadores, asegure la protección jurídica de los inversionistas y modernice la industria puede generar resultados positivos en la explotación de los recursos de Guayana, mostrando efectos tangibles en unos tres años.
Soto destacó que el daño del sector es estructural, ligado a problemas que requieren soluciones previas, como la recuperación del suministro eléctrico y del agua, esenciales para la producción y transformación de minerales.
“No podemos recuperar para seguir igual. Se necesitan nuevos métodos, tecnologías y modelos de productividad”, enfatizó.
Estado actual de Sidor
Sidor, la siderúrgica más grande de Venezuela y en su momento la más importante productora de acero de América Latina, ha retrocedido al punto de compararse con su estado inicial en la década de 1960, cuando fue inaugurada.
En los últimos dos años, la producción anual promedio de Sidor se calcula en 40.000 toneladas, utilizando apenas 0,5 % de su capacidad instalada, mientras la empresa podría producir hasta 5,1 millones de toneladas de acero al año. La compañía opera en 2.840 hectáreas, con 18 plantas y 69 líneas de producción y servicios.
“No basta extraer el hierro; se trata de procesos secuenciales de insumo-producto. Sin cambios políticos y económicos, la industria no puede avanzar”, explicó un trabajador.
“Privatización de facto” en Ferrominera
En Ferrominera, un empleado que pidió anonimato indicó que la producción opera al 25 % de la capacidad instalada. De los 23 millones de toneladas anuales posibles, en 2025 solo se produjeron seis millones.
Aunque esta empresa cuenta con el respaldo de Vico Orinoco, para los trabajadores esto constituye una tercerización de facto, mientras la compañía estatal aún carece de equipos, maquinaria y un plan de inversión serio que maximice su potencial.
El trabajador agregó que, aunque reciben bonificaciones, estas no impactan en su salario real y denunció persecución interna y amenazas a quienes señalan irregularidades.
Los empleados esperan ser incluidos en los futuros planes de modernización de la industria metalúrgica tras los recientes cambios en las políticas económicas de Venezuela.
Con información de Bitácora Económica
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