Las protestas registradas en Minneapolis y otras ciudades de Minnesota han encendido alertas dentro del Gobierno de Donald Trump, donde crece la preocupación por el impacto político de la ofensiva migratoria y las escenas de confrontación entre agentes federales y manifestantes.
Fuentes cercanas a la Casa Blanca señalan que el presidente ha expresado en privado su frustración por la pérdida de control sobre el mensaje, y en los últimos días ha buscado reposicionar la narrativa destacando que las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) están dirigidas, según su versión, contra “criminales peligrosos”., reseña CNN.
La tensión se intensificó tras el asesinato de una mujer durante una operación de ICE a comienzos de enero y los enfrentamientos posteriores en Minneapolis, lo que llevó al vicepresidente J.D. Vance a viajar a la ciudad para intentar reducir el clima de confrontación y reconocer que hubo errores en algunos procedimientos.
Mientras la Casa Blanca insiste en que no suavizará su política migratoria, funcionarios y estrategas republicanos advierten que las imágenes de caos y las encuestas negativas podrían convertirse en un problema político de cara a las elecciones de mitad de mandato.
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