El 19 de octubre de 2025, a las 4:00 a.m. hora de Venezuela, el papa León XIV proclamó santos al “médico de los pobres” y a la fundadora de las Siervas de Jesús en la Plaza de San Pedro. Un año después, el país conmemora el final de dos causas que unieron a millones de venezolanos dentro y fuera de sus fronteras.
Este 19 de octubre se cumple el primer aniversario de la canonización de San José Gregorio Hernández y Santa Carmen Rendiles, los primeros santos de Venezuela. El Santuario de Nuestra Señora de La Candelaria, en el centro de Caracas, donde reposan los restos del médico trujillano, y templos de todo el país, reciben a miles de fieles que se preparan para rendir tributo a dos figuras que el pueblo veneraba mucho antes de que Roma las elevara a los altares.
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Para los devotos de José Gregorio, la conmemoración llega además en una semana especial: el 26 de octubre se cumplen 162 años de su nacimiento en Isnotú, estado Trujillo.
Dos vidas, una misma vocación de servicio
Un médico laico y una religiosa. Uno nacido en los Andes en el siglo XIX y otra en Caracas a comienzos del XX. Vivieron caminos distintos, pero compartieron la misma convicción: servir a los demás, sobre todo a los más necesitados, como forma de vivir la fe.
José Gregorio Hernández, el médico de los pobres
José Gregorio Hernández Cisneros nació el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, en una familia modesta y de marcados valores religiosos. A los 13 años se trasladó a Caracas para estudiar y el 29 de junio de 1888 se graduó de médico en la Universidad Central de Venezuela (UCV).
Gracias a una beca se especializó en París en microscopía, bacteriología, histología y fisiología experimental. A su regreso, en 1891, fundó cátedras en la UCV, creó el primer laboratorio de fisiología experimental del país e introdujo el microscopio en la enseñanza médica. Por ello se le considera un pionero de la medicina científica venezolana.
Su fama popular nació en la consulta de La Pastora. Atendía gratuitamente a quienes no podían pagar y con frecuencia les daba dinero para sus medicinas. Intentó dos veces abrazar la vida religiosa en Italia, en 1908 y en 1913, pero la salud lo obligó a volver a Caracas.
El 29 de junio de 1919, a los 54 años, murió atropellado en la esquina de Amadores. Miles de personas acudieron a su funeral y su tumba en el Cementerio General del Sur se convirtió en lugar de peregrinación. En 1975 sus restos fueron trasladados a la iglesia de La Candelaria.
Carmen Rendiles, la religiosa que no se detuvo ante sus límites
Carmen Rendiles Martínez nació en Caracas el 11 de agosto de 1903. Vino al mundo sin el brazo izquierdo y en la adolescencia sufrió una debilidad pulmonar. Ninguna de las dos cosas frenó su deseo temprano de consagrarse a Dios.
A los 24 años ingresó en la Congregación de las Siervas de Jesús, de origen francés. En 1932 emitió sus votos perpetuos y pronto destacó por su liderazgo y su caridad. A los 33 años fue maestra de novicias y en 1947, superiora de la Casa Madre en Venezuela. Desde allí extendió la congregación por varios estados del país y fundó colegios, siempre con un estilo de vida marcado por la pobreza y la sencillez.
En 1965, tras el Concilio Vaticano II, lideró la separación de la rama venezolana de la comunidad francesa, preservando el carisma original. En 1969 fue nombrada superiora general. Murió en Caracas el 9 de mayo de 1977.
El largo camino a los altares
La causa de José Gregorio Hernández comenzó en 1949 por iniciativa de monseñor Lucas Guillermo Castillo, tres décadas después de su muerte. En 1972 la Santa Sede le otorgó el título de Siervo de Dios y en 1986 fue declarado Venerable.
El paso decisivo llegó con un milagro. En marzo de 2017, en el estado Guárico, la niña Yaxury Solórzano Ortega, de 10 años, recibió un disparo en la cabeza durante un asalto. Los médicos la dieron por perdida. Su madre rezó a José Gregorio y la niña se recuperó por completo. El Vaticano reconoció esa curación como milagro y el 30 de abril de 2021, en plena pandemia, el médico fue beatificado en Caracas en una ceremonia restringida a unos 150 asistentes.
Historiadores y médicos han atribuido parte de la demora a la apropiación de su imagen por prácticas ajenas a la fe católica. Aun así, la devoción popular nunca se detuvo.
El camino de Carmen Rendiles fue más breve. Su proceso de beatificación se abrió en 1995. En 2017 se reconoció un milagro por su intercesión y el 16 de junio de 2018 fue beatificada en una ceremonia presidida por el cardenal Angelo Amato. Se convirtió así en la tercera beata de Venezuela.
La firma desde el hospital
El 25 de febrero de 2025, el papa Francisco aprobó la canonización de José Gregorio Hernández desde el Policlínico Gemelli de Roma, donde estaba internado por una neumonía bilateral. Lo hizo tras recibir en audiencia al cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, y al venezolano monseñor Edgar Peña Parra, sustituto de la Secretaría de Estado.
“Con profunda alegría y fervor compartimos la gran noticia”, anunció la Arquidiócesis de Caracas. El arzobispo, monseñor Raúl Biord Castillo, la calificó como “un gran regalo de Dios en este momento”.
Al día siguiente, en La Candelaria, centenares de fieles asistieron a una misa en la que se cantó el himno nacional y se ondearon banderas mientras estallaban fuegos artificiales frente al templo.
El segundo milagro de la Madre Carmen
Un mes después llegó la segunda noticia. El 28 de marzo, Francisco autorizó al Dicasterio para las Causas de los Santos a promulgar el decreto que reconocía un segundo milagro por intercesión de la Madre Carmen. El anuncio se hizo público el 31 de marzo. Se trataba de la curación de una mujer a la que en 2015 se le había diagnosticado hidrocefalia triventricular idiopática. Según el Vaticano, tras tocar un cuadro de la religiosa que llevaron las monjas, la paciente mejoró con rapidez y el 18 de septiembre comenzó a caminar y a comulgar.
Francisco falleció dos meses después. Su sucesor, el papa León XIV, fijó la fecha: el domingo 19 de octubre de 2025, Domingo Mundial de las Misiones. Ese día, junto al médico trujillano, sería canonizada también la Madre Carmen Rendiles. Venezuela no tendría uno, sino dos santos.
Las vísperas: Roma y Caracas en vigilia
La semana previa movilizó al país y a su diáspora. El sábado 18 de octubre, miles de caraqueños participaron en la “Ruta Nocturna por la Paz”. La procesión partió a las 6:00 p.m. de la iglesia de la Divina Pastora y recorrió los lugares que el médico transitaba a diario: la Casa Museo José Gregorio Hernández, el Hospital Vargas, donde ejerció, la Casa Madre de la congregación de la Madre Carmen y la iglesia de La Candelaria.
Dos vehículos transportaban una escultura del médico y una pintura de la religiosa, escoltadas por fieles con velas azules y blancas. Para el padre Gerardino Baracchini, párroco de La Candelaria y vicepostulador de la causa de José Gregorio, se trataba de preparar a la feligresía para la ceremonia histórica.
La Plaza La Candelaria, en remodelación desde el 5 de septiembre, estrenó dos estatuas de los nuevos santos. La de José Gregorio, de cinco a seis metros de altura, quedó frente al templo.
En Roma, la Basílica del Sacro Cuore di Gesù acogió esa misma noche una vigilia de oración con exposición del Santísimo, acompañada por músicos de El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. Allí se pidió por la paz, la unidad y la reconciliación del pueblo venezolano.
19 de octubre, 4:00 a.m.: el momento clave
A las 10:00 de la mañana en Roma, cuatro de la madrugada en Venezuela, León XIV abrió la misa de canonización en la Plaza de San Pedro. Según las autoridades locales asistieron unas 55.000 personas, entre las que destacaban las banderas tricolor y las camisetas con las imágenes de los dos venezolanos.
Junto a José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles fueron canonizados otros cinco beatos: Ignacio Choukrallah Maloyan, arzobispo armenio de Mardin; Peter To Rot, laico de Papúa Nueva Guinea; las religiosas italianas Vincenza Maria Poloni y María Troncatti, y el laico italiano Bartolo Longo.
Como dicta la tradición, el prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos leyó las biografías de los beatos y pidió inscribir sus nombres en el libro de los santos. Cuando el papa pronunció la fórmula latina de canonización, un fuerte aplauso recorrió la plaza y se desplegaron los tapices con las imágenes oficiales de los nuevos santos. Venezuela tenía, por fin, a sus primeros santos.
Las voces de la Iglesia
En el Simposio de la Santidad celebrado en Roma, monseñor Edgar Peña Parra, conocido como “el número 3 del Vaticano”, habló en exclusiva para Globovisión.
“No hay un venezolano que no sea devoto de José Gregorio”, aseguró. También definió a los dos nuevos santos como “una bendición para todo el pueblo y testigos de paz para el mundo”.
Monseñor José Antonio Da Conceição, secretario de la Conferencia Episcopal Venezolana, resumió ante las cámaras del canal el sentimiento de los peregrinos:
“Estamos aquí viviendo un anhelo de tantos años para los venezolanos. En primer lugar, la canonización de José Gregorio, la canonización de la Madre Carmen y claro, también hemos venido como peregrinos de la esperanza”.
Las Siervas de Jesús de Venezuela, la congregación fundada por la Madre Carmen, compartieron también su alegría. Una de las religiosas que convivió con ella dijo que era “una felicidad inexplicable saber que nuestra fundadora será declarada Santa”. La recordó como “una mujer sencilla, humilde, llena de oración y amor. Cercana a todos, especialmente a sus religiosas”.
La música tuvo su espacio. Andrés David Ascanio, director de la Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela, expresó el orgullo de El Sistema por participar en las actividades de Roma:
“Estamos sumamente contentos, honrados y con una gran responsabilidad de representar al Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela en este evento tan importante para nuestro país”.
El reporte especial de la vigilia del sábado cerró con una frase que se convirtió en lema de la jornada: “Desde Roma hasta Caracas, Venezuela celebra la fe, la esperanza y la unión en un solo corazón”.
«Por fin lo logramos»: los testimonios desde San Pedro
El domingo, la transmisión especial de Globovisión Sin Fronteras recogió desde la Plaza de San Pedro las emociones de venezolanos llegados de distintas regiones del país y de la diáspora, entre lágrimas, cantos y banderas tricolor.
«Venezuela presente, Venezuela quiere la paz. Somos un solo pueblo con una misma fe», dijo una feligresa mientras ondeaba la bandera nacional frente a la basílica. «Es un día histórico a nivel mundial, pero sobre todo para los venezolanos».
Otro peregrino describió la jornada como «un día de experiencia, de significativa fe, de espiritualidad». Dijo estar en Roma «pidiendo la paz para nuestro país, Venezuela». Varios asistentes coincidieron en que la misa fue un momento «lleno de espiritualidad y amor», marcado por la fraternidad entre los miles de compatriotas reunidos en el corazón del Vaticano.
Uno de los testimonios más emotivos fue el de Lérix Hernández, venezolana residente en Londres, que viajó a Roma para presenciar la ceremonia. «Fue una experiencia única, una emoción indescriptible. Me siento orgullosa y feliz. Por fin lo logramos», dijo. Luego añadió: «Le voy a pedir a San José Gregorio Hernández (…) por la salud de todos los venezolanos, por la paz y el amor de nuestro pueblo. Eso es lo más importante».
Para los devotos, la canonización fue una experiencia espiritual transformadora y un símbolo de esperanza para todo el país.
Caracas amaneció de fiesta
Mientras en Roma se celebraba la misa, Caracas no durmió. A medianoche, el repique de campanas abrió las puertas de La Candelaria para la “Velada de la Santidad”, con una Hora Santa ante el Santísimo y la transmisión de la ceremonia en pantallas gigantes. Antes de las 4:00 a.m., las imágenes de Santa Carmen Rendiles y San José Gregorio Hernández fueron llevadas a la plaza. Miles de caraqueños se concentraron en el santuario y sus alrededores en la madrugada para seguir la misa en directo.
Cuando en San Pedro se desplegaron las imágenes de los nuevos santos, el padre Gerson Manuel Suárez colocó en la imagen de San José Gregorio la aureola elaborada para la ocasión. La vigilia terminó al amanecer con el Rosario de la Aurora.
Horas después, una multitudinaria procesión partió de la Plaza La Pastora y recorrió el centro de la capital hasta La Candelaria, entre cantos, flores y estandartes con las imágenes de ambos santos. “Ellos siempre fueron santos para nosotros, pero ahora lo son también para el mundo entero”, dijo un devoto durante el recorrido.
En el santuario abundaron los testimonios de favores atribuidos al médico. Ante las cámaras de Globovisión, José Inciarte, vicepresidente de Ingeniería del canal, relató el caso de su hija. Enferma de covid-19, había llegado a terapia intensiva en coma inducido y con pronóstico reservado. Él consiguió en Maracaibo una reliquia de primer grado del santo y la llevó a su lado. “La reliquia estuvo con ella acompañándola toda la noche, al otro día los médicos se iban a tomar fotos con mi hija”, contó.
“Reconózcanse como hermanos”
Al día siguiente, desde el Aula Pablo VI, León XIV recibió a los peregrinos venezolanos con un mensaje centrado en la unidad: “Que este sea un fuerte estímulo para que todos los venezolanos se congreguen y sepan reconocerse como hijos y hermanos de una misma patria”.
El pontífice retomó la carta publicada el 7 de octubre por los obispos venezolanos e invitó a reflexionar sobre la fe, la esperanza y la caridad a la luz de los dos nuevos santos. Pidió verlos como “personas muy semejantes a nosotros, que vivieron enfrentando problemáticas que no nos son extrañas y que nosotros mismos podemos afrontar como ellos lo hicieron”.
El llamado tenía un peso especial. Durante años, la causa de José Gregorio fue uno de los pocos puntos de encuentro en un país marcado por la polarización política.
Las celebraciones continuaron
Las celebraciones se extendieron durante días. La delegación venezolana donó al Vaticano un mosaico de la Virgen de Coromoto, patrona de Venezuela, obra del artista larense Luis Enrique Mogollón, que fue develado en los Jardines Vaticanos. En Caracas se organizaron conciertos en homenaje a los nuevos santos.
Una plaza para la Madre Carmen
El 20 de octubre, un día después de la canonización, la comunidad de La Trilla, en la parroquia Altagracia de Caracas, inauguró la plaza Santa Madre Carmen de Venezuela. El espacio rinde homenaje a la nueva santa por su valentía y su entrega al prójimo.
La plaza está frente a la entrada del barrio La Trilla. Según el Ministerio de Obras Públicas, se construyó en 18 días y beneficia a más de 9.400 habitantes y 2.350 familias de la zona. “Este espacio es un símbolo de humildad, servicio y amor cristiano”, afirmó el ministerio.
El diseño, del arquitecto Nazael Dudamel, se inspiró en la vida y obra de la religiosa. En su interior hay dos estatuas: una de la Madre Carmen, que simboliza su humildad y resiliencia, y otra del doctor José Gregorio Hernández. “En una esquina de la plaza tenemos un punto alto que representa la vestidura de la madre Carmen; las paredes blancas simbolizan su vestimenta; las hendiduras de color negro representan la fusión entre ella y el doctor José Gregorio Hernández”, explicó Dudamel.
Un podio “recibe a los visitantes con dos brazos, simulando a la madre Carmen, quien era muy amorosa y siempre invitaba a la juventud”, añadió el arquitecto. Según él, las luminarias que se reflejan en las incisiones de la estructura representan la conexión entre el cielo y la tierra durante la canonización. Se encienden a las 6:00 p.m. y se apagan a las 6:00 a.m. Para una segunda etapa está prevista la construcción de un anfiteatro detrás de la plaza.
La “Fiesta de la santidad”
El sábado siguiente, la llamada “Fiesta de la santidad” reunió a los fieles en misas de acción de gracias en Caracas y en todo el país. Los actos principales se celebraron en la iglesia de La Candelaria y en la capilla del colegio Belén, donde reposan los restos de Hernández y de Rendiles, respectivamente. En La Candelaria ofició el padre Gerardino Baracchini, vicepostulador de la causa del médico y asesor de la de la religiosa, quien habló de una nación “de fiesta” porque por primera vez dos venezolanos subían a los altares. “El trabajo no fue nada fácil, pero tampoco fue imposible”, dijo.
Un legado que sigue vivo
Un año después, San José Gregorio Hernández y Santa Carmen Rendiles reafirman su lugar en la identidad de Venezuela. El médico que unió ciencia y fe y la religiosa que levantó una obra educativa sin dejarse detener por sus límites físicos son para el país un ejemplo de solidaridad y de servicio a los más necesitados.
Muchos venezolanos recuerdan dónde estaban a las cuatro de la madrugada de aquel 19 de octubre: frente a una pantalla en una plaza, en una iglesia, en casa con la familia o en la propia Plaza de San Pedro. Fue una de esas fechas que el país vivió unido. Un año después, el médico de La Pastora y la fundadora de las Siervas de Jesús son santos de la Iglesia universal. Para millones de venezolanos, sin embargo, siguen siendo lo que fueron siempre: dos de los suyos.
Globovisión / NotiPrimicia
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