El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, buscará un tercer mandato de seis años luego de ser designado como candidato presidencial por su partido Nuevas Ideas, tras una reforma constitucional que eliminó los límites a la reelección.
Bukele, de 44 años y en el poder desde 2019, fue proclamado el domingo como único aspirante en las elecciones internas de la organización oficialista, con miras a los comicios presidenciales de febrero próximo.
El mandatario mantiene altos niveles de popularidad por su estrategia de seguridad contra las pandillas, que redujo los índices de homicidios en El Salvador, un país que durante años estuvo entre los más violentos del mundo.
“Antes teníamos miedo. Vamos a apoyarlo los cinco, diez, 15 años que quiera permanecer”, dijo a AFP Julio Flores, comerciante de San Salvador, al respaldar la continuidad del gobernante.
Críticas por derechos humanos
Desde 2022, Bukele mantiene un régimen de excepción que permitió miles de detenciones contra integrantes de estructuras criminales como la Mara Salvatrucha y Barrio 18, organizaciones declaradas terroristas por Estados Unidos.
Aunque el gobierno atribuye a esta política la reducción histórica de la criminalidad, organizaciones internacionales han denunciado presuntas violaciones a los derechos humanos, detenciones arbitrarias y restricciones a libertades civiles.
El camino para una nueva candidatura quedó abierto en 2025, cuando el Congreso, dominado por Nuevas Ideas, aprobó una reforma que eliminó el límite de dos mandatos presidenciales consecutivos.
La oposición calificó la medida como un retroceso democrático y cuestionó que el proceso legislativo se realizara con rapidez y sin mayor debate.
Además de permitir la reelección indefinida, la reforma amplió el período presidencial de cinco a seis años y eliminó la segunda vuelta electoral.
Oposición debilitada
Bukele llegará a los comicios sin una oposición fuerte que amenace su candidatura. El gobernante competirá nuevamente junto a su vicepresidente Félix Ulloa.
En 2019, Bukele rompió con tres décadas de dominio de los partidos tradicionales al ganar con 53 % de los votos, impulsado por el apoyo de jóvenes y ciudadanos descontentos con los gobiernos anteriores.
Sus críticos lo acusan de concentrar poder al controlar instituciones como el Congreso, la justicia y la Fiscalía, mientras sus seguidores destacan los resultados en seguridad.
El propio Bukele se ha definido irónicamente como un “dictador cool”, una frase que ha generado polémica dentro y fuera del país.
Cuestionamientos internacionales
La imagen internacional del mandatario también ha sido cuestionada por organizaciones defensoras de derechos humanos, especialmente tras la detención de activistas y las denuncias de abusos durante el régimen de excepción.
En 2025, el gobierno salvadoreño enfrentó críticas por mantener detenidos durante meses a ciudadanos venezolanos deportados desde Estados Unidos a una prisión de máxima seguridad. Tras su liberación, varios denunciaron malos tratos y torturas.
Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han señalado posibles abusos relacionados con las medidas de seguridad implementadas por el gobierno salvadoreño.
Con información de SWI
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