La epidemia de ébola en el este de la República Democrática del Congo sigue extendiéndose. Ahora crece la preocupación de que esta enfermedad infecciosa potencialmente mortal pueda llegar a la capital, Kinshasa, donde viven unos 19 millones de personas.
En caso de que se declarara una alerta sanitaria en la capital, se dispondría de capacidad para aislar a los pacientes, según ha declarado a DW Jean-Jacques Muyembe, director general del Instituto Nacional de Investigación Biomédica (INRB).
«Si se da un caso sospechoso, los servicios epidemiológicos y el laboratorio del INRB están preparados para detectarlo rápidamente. El Ministerio de Sanidad ha acondicionado el hospital Cinquantenaire para que, en caso necesario, pueda acoger a los pacientes y aislarlos por completo. Estamos preparados. Podemos contener rápidamente un brote de ébola aquí, en Kinshasa».
El virus del Ébola se propaga rápidamente
Sin embargo, la fiebre del ébola se está propagando más rápido de lo que las autoridades sanitarias pueden contener el virus. Según Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el brote, dado su rápido aumento, podría superar al que afectó a África Occidental entre 2014 y 2016.
En aquella ocasión fallecieron 11.000 personas. La epidemia actual ya se ha cobrado la vida de 2.000 personas; se han registrado más de 4.300 casos. Las autoridades anunciaron oficialmente el brote el 15 de mayo. Sin embargo, se cree que los primeros casos se produjeron ya en febrero.
El epicentro del brote se encuentra en la provincia nororiental de Ituri, caracterizada por la inseguridad y un gran número de desplazados internos. Hay muchos otros casos en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur, donde la situación de seguridad también supone un gran problema.
El brote se debe a la rara cepa Bundiyugyo del virus, para la que aún no se ha autorizado ninguna vacuna ni tratamiento. Esto ha complicado aún más la respuesta a la epidemia. La OMS prevé que el pico del brote actual no se alcanzará hasta dentro de seis meses.

Creciente inquietud también en Kinshasa
Cada día crece también entre la población de Kinshasa, a unos 2.000 kilómetros del epicentro, el temor a contagiarse del virus. Hace una semana, la amenaza parecía especialmente cercana cuando se detuvo una embarcación en el puerto de Maluku, a unos 65 kilómetros río arriba de Kinshasa. La sospecha de que los pasajeros se hubieran contagiado de ébola era evidente: uno de ellos había desembarcado previamente en la provincia de Mongala con los síntomas típicos -fiebre y diarrea- y había fallecido poco después.
Se aisló a más de 200 pasajeros. Equipos del Ministerio de Sanidad y de la OMS les realizaron pruebas con la ayuda de un laboratorio móvil. El resultado fue negativo en todos los casos.
Sin embargo, en la metrópolis de Kinshasa, con sus millones de habitantes, esto no supuso el fin de la alerta. Más allá del diagnóstico y el aislamiento, la capacidad de acogida representa uno de los mayores retos en Kinshasa.
En el hospital Cinquantenaire se han tomado medidas de preparación para emergencias: «Hemos habilitado veinte camas para ello. No obstante, esta capacidad es flexible y puede ampliarse hasta alcanzar entre 200 y 250 camas», explica Christian Ngandu, coordinador del hospital, a DW.
La necesidad de personal se cuenta por miles
«El brote nos sacó una gran ventaja y sigue estando muy por delante de nosotros. Ahora intentamos recuperar ese retraso», afirmó el director general de la OMS, Tedros. Para romper las cadenas de contagio, en el futuro habría que registrar el 95 % de todos los contactos de los afectados, en lugar del 80 % como hasta ahora.
Además, según los medios de comunicación, señaló que es necesario formar a miles de personas más en el ámbito sanitario y triplicar el número de camas para el tratamiento hasta alcanzar las 3.000.
El virus se transmite por contacto físico y a través de los fluidos corporales, y provoca una fiebre altamente contagiosa acompañada de diarrea y hemorragias. Desde principios de julio se están llevando a cabo ensayos clínicos con dos tratamientos antivirales, y también se está investigando en el desarrollo de vacunas.
Hasta la fecha no se han observado mutaciones peligrosas del virus en el Congo, según declaró recientemente Sylvie Briand, científica principal de la OMS. Las causas de la rápida propagación serían más bien los intensos movimientos de población y la violencia persistente en las zonas afectadas, así como factores sociales y económicos.
DW / NotiPrimicia
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