El ruido está plenamente identificado como un factor de riesgo cardiovascular. Este fenómeno causa inflamación en los vasos sanguíneos y altera la función del endotelio que controla la dilatación vascular (disfunción endotelial), lo que provoca a su vez, hipertensión arterial, rigidez vascular y daños directos al corazón, el cerebro y los riñones.
Por naturaleza, la presión arterial sigue un ritmo circadiano que determina su descenso durante el sueño, especialmente en las horas de la madrugada. Esta condición normal se conoce como el patrón de descenso o dipper (por su nombre en inglés).
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Sin embargo, ciertas condiciones impiden que la presión arterial baje por la noche, lo que se define como hipertensión nocturna. Se ha demostrado que la hipertensión nocturna es un fuerte predictor de mortalidad por causas cardiovasculares.
En muchos sectores urbanos, las comunidades sufren la contaminación acústica provocada por equipos de sonido de locales comerciales o automóviles a altas horas de la noche. El ruido actúa aquí como un doble agresor:
Físico : Lesiona directamente la estructura de los vasos sanguíneos y su capacidad de dilatación.
Fisiológico : El estrés que genera eleva la presión arterial o impide que no ocurra su descenso natural durante el descanso.
Como se aprecia, la práctica de reproducir música estridente se convierte en un atentado contra la salud pública. No solo deteriora la calidad de vida y fomenta la hipertensión arterial en las personas de las comunidades, sino que también genera pérdidas económicas por gastos médicos y peor, disminuye la esperanza de vida, debido a la mortalidad asociada al ruido y a la falta de descanso cardiovascular.
Dato clave: El examen médico necesario para diagnosticar esta condición, se llama Monitoreo Ambulatorio de Presión Arterial, mejor conocido como M.A.P.A. por sus siglas en español.
Ante esta realidad, las comunidades organizadas y las autoridades municipales y regionales, tienen unos instrumentos del «deber» de implementar un freno a este problema generado por ese ruido nocturno, como el programa de promoción de la salud, así como desarrollar y aplicar medidas estrictas para el control de ruidos en horarios nocturnos.
NotiPrimicia/Elio Ríos Serrano, médico ambientalista
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