El último ataque del Capitán: Willner se despidió abrazado con los suyos

por Nilson Ramirez

El deporte venezolano está de luto. El vacío que deja la partida de Willner Rivas, capitán de la selección nacional masculina de voleibol, no es solo la ausencia de un atleta de élite, es el silencio que deja un líder que, incluso en sus últimos segundos, demostró que su prioridad absoluta era su familia.

​La confirmación de su fallecimiento, tras el devastador terremoto que sacudió al país este miércoles 24 de junio, ha golpeado profundamente el corazón de la afición. Rivas, un referente innegable de la Vinotinto de la malla alta, perdió la vida en su residencia ubicada en el estado La Guaira, atrapado por los estragos del sismo junto a su esposa y su hija.

​Desde la tarde del miércoles 24 de junio familiares, compañeros de selección y amigos cercanos intentaron establecer contacto con el receptor-punta sin obtener respuesta alguna. La incertidumbre se convirtió en un manto gris que cubrió el entorno deportivo venezolano durante largas y agónicas horas, mientras los equipos de rescate intentaron los primeros días lograr lo que ya hoy es un imposible.

​La esperanza se desvaneció al confirmarse el hallazgo de los cuerpos. Según los primeros reportes de este domingo 5 de julio, Willner fue localizado entre los escombros en un último gesto de protección, permanecía abrazado a sus seres queridos, lo que refleja la esencia del hombre que, en la cancha, siempre fue el primero en defender a su equipo.

​Para los seguidores del voleibol en Venezuela, Rivas no era solo un dorsal, era un guerrero que entendía la responsabilidad de llevar el tricolor en el pecho. ​Su carrera, marcada por la entrega, la disciplina y un ataque feroz, lo llevó a ser el estandarte de una generación que nunca bajó los brazos ante las dificultades. Quienes tuvieron la oportunidad de compartir camerino con él, lo describen como un líder silencioso, de esos que hablan con el ejemplo y cuya garra contagiaba a todos los que estaban a su alrededor.

​La Federación Venezolana de Voleibol, institución que diligenció desde el primer día los apoyos para intentar rescatar con vida a Willner y su familia, nunca perdió la esperanza de una buena noticia, sin embargo informes técnicos preliminares no daban mayor posibilidades de que estuvieran con vida, por la forma como se desplomó el edificio «Los Monjes» en la Guaira, donde residía el capitán de la Vinotinto del voleibol.

Se ha ido un grande, pero su legado como deportista y, sobre todo, como padre y esposo ejemplar, perdurará en la memoria de quienes valoran el espíritu de lucha del venezolano.

En este momento de duelo nacional, la organización deportiva Fundavol se une al sentimiento de dolor de toda la comunidad del voleibol. El capitán ya no está en la cancha, pero su ejemplo de unión familiar en los momentos más difíciles queda como su última gran lección.

​Descansa en paz, capitán. Tu último ataque fue el más humano, y el más valiente.

Noticias Barquisimeto / NotiPrimicia

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