Las encuestas previas a las elecciones legislativas de Israel apuntan a una pérdida de apoyo del Likud, el partido del primer ministro Benjamin Netanyahu, pero la oposición todavía no tiene asegurada una mayoría parlamentaria para formar gobierno. La votación de este martes 27 de octubre se desarrolla en medio del desgaste político provocado por el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023 y las guerras posteriores en Medio Oriente.
El resultado dependerá tanto del desempeño de cada fuerza como de las alianzas que logren establecer después de los comicios. En el sistema parlamentario israelí, obtener la mayor cantidad de votos no garantiza automáticamente el control del gobierno.
Netanyahu busca otro mandato en medio de las críticas
A sus 77 años, Netanyahu aspira a un séptimo mandato. Su partido enfrenta cuestionamientos por las fallas de seguridad que permitieron el ataque de Hamas, las divisiones internas y las acusaciones de corrupción que afronta ante la Justicia.
La oposición, encabezada por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, busca capitalizar ese desgaste. Sin embargo, los sondeos citados en la información disponible no incluyen porcentajes de intención de voto ni una proyección concreta de escaños, por lo que no permiten establecer con precisión qué bloque está más cerca de obtener la mayoría.
Durante la jornada electoral, Netanyahu denunció que tres altos funcionarios de un partido de mayoría árabe intentaban «robar las elecciones». Según su versión, fueron detenidos en el sur del país con sobres llenos de dinero. Las autoridades electorales señalaron que los implicados todavía no habían llegado a los centros de votación y calificaron el caso como un hecho aislado bajo investigación. La policía lo describió como un presunto intento de soborno electoral.
Tras el cierre de las urnas, los partidos deberán negociar para reunir una mayoría parlamentaria. Netanyahu podría buscar nuevamente el respaldo de fuerzas ultraortodoxas y de la derecha radical, mientras Eisenkot intentaría sumar a sectores centristas, de centroderecha y de izquierda. Los partidos árabes israelíes también podrían tener un papel decisivo.
La fragmentación política podría prolongar las negociaciones y mantener a Netanyahu al frente de un gobierno interino mientras se define una nueva coalición.
Seguridad, Irán y el reclamo por el ataque de Hamas
La seguridad nacional fue uno de los ejes de la campaña. Netanyahu advirtió sobre la amenaza de Irán y publicó en X una imagen generada con inteligencia artificial que mostraba una nube nuclear sobre Tel Aviv. También alertó sobre una posible interferencia iraní en las elecciones, sin presentar públicamente detalles de la información de inteligencia mencionada.
Eisenkot, por su parte, acusó al primer ministro de anteponer sus intereses políticos a la seguridad del Estado. El opositor también ha reclamado que se asuman responsabilidades por las fallas que precedieron al ataque de Hamas, que dejó unos 1.200 muertos y 251 secuestrados, según las cifras recogidas en la información original.
Las familias de los rehenes también han mantenido sus críticas al gobierno. Durante una manifestación celebrada el sábado en la Plaza de los Rehenes, Danielle Alony, quien fue secuestrada junto con su hija de cinco años y posteriormente liberada, llamó a los ciudadanos a votar y a abrir un nuevo capítulo para las futuras generaciones.
Las elecciones representan así una prueba para Netanyahu, pero su continuidad no dependerá únicamente de la votación: también será determinante su capacidad para reunir una mayoría parlamentaria.
Con información de La Nación
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