Según el Informe sobre el Estado Global del Clima 2025, el año pasado se situó como el segundo o tercer más caluroso desde mediados del siglo XIX, en un historial de 176 años. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que el periodo 2015-2025 constituye la década más cálida registrada, un signo claro de la crisis climática global, según el secretario general de la ONU, António Guterres.
Calor extremo y desequilibrio energético
En 2025, la temperatura media de la superficie terrestre superó en 1,43 °C los niveles preindustriales. Aunque ligeramente inferior al récord de 2024 (1,55 °C), la tendencia sigue al alza, impulsada por un grave desequilibrio energético: el planeta absorbe más energía solar de la que libera al espacio, fenómeno que se ha intensificado en las últimas dos décadas.
Impacto de los gases de efecto invernadero
El aumento de temperaturas se relaciona directamente con los gases de efecto invernadero, como CO₂, metano y óxido nitroso, que alcanzaron sus niveles más altos en 800.000 años. Solo un 1 % del exceso de energía se manifestó en temperatura atmosférica; el 91 % restante se acumuló en los océanos, generando un calentamiento oceánico sin precedentes.
Consecuencias críticas en océanos y polos
Los ecosistemas marinos se ven severamente afectados: la biodiversidad se degrada, el pH de los océanos cambia y se intensifican las tormentas tropicales. La fusión de hielo en Antártida, Groenlandia y Ártico provocó un aumento del nivel del mar de 11 centímetros desde 1993.
La ONU recalca la urgencia de acciones inmediatas para frenar la crisis climática y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, protegiendo así la vida marina y terrestre ante un futuro cada vez más extremo.
Agencias
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