En Ferrominera Orinoco, una de las principales empresas básicas bajo el paraguas de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), los indicadores de producción que celebran las autoridades contrastan drásticamente con la realidad que vive su fuerza laboral.
De acuerdo con dirigentes sindicales de la empresa estatal, mientras se intenta alcanzar la meta de 10 millones de toneladas anuales en el marco del crecimiento de la industria minera venezolana, el esfuerzo para sostener esta operatividad recae sobre una plantilla de trabajadores desgastada y mermada.
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César Marcano, dirigente laboral de Ferrominera, advirtió que la empresa pretende replicar niveles de eficiencia del pasado con una nómina que, estima, apenas roza los 3 mil trabajadores, la mitad de los efectivos que tenía la planta cuando en 2006 se alcanzó el récord histórico de 23 millones de toneladas, considerando la capacidad instalada de producción que es de unos 25 millones.
“En el año 2006 se batió un récord de 23 millones de toneladas y te estoy hablando que había maquinaria, había equipos, había personal, contábamos con casi 5 mil trabajadores. Ahorita no llegamos a esa cantidad de trabajadores, tenemos menos. Yo me atrevo a decir que ahorita Ferrominera debe tener como unos 2.500, 3.000 trabajadores (…) Ahora se están produciendo 800, 900, un millón de toneladas al mes, pero el costo es muy alto. Los trabajadores dicen que inclusive los ponen a doble guardia, no hay descanso”, relató el dirigente sindical.
Esta desproporción entre la meta operativa y la disponibilidad de personal ha derivado en condiciones que el sindicato califica como alarmantes. Marcano explicó que la presión por mantener los flujos de extracción ha forzado la implementación de esquemas de trabajo extenuantes, donde las dobles guardias sin descanso adecuado se han vuelto una constante.
Según el dirigente, este ritmo acelerado no es solo un problema de agotamiento, sino una alerta roja en seguridad industrial, pues la falta de mantenimiento profundo en equipos y maquinaria, sumada a la fatiga del personal, incrementa significativamente el riesgo de accidentes fatales dentro de las instalaciones.
“Evidentemente ha aumentado la producción, pero siguen los mismos equipos, sigue la misma maquinaria, solo que se produce más porque hay más presión hacia los trabajadores. Entonces esto ha sido el detonante para que los trabajadores se quejen, porque hay equipos donde evidentemente no se puede trabajar, no garantizan la integridad física del trabajador, pero tienes que sacar el trabajo, tienes que hacer el trabajo”, denunció el trabajador.
Marcano reportó incluso la muerte de dos trabajadores en los últimos tres meses por causa de las condiciones de la maquinaria empleada y su falta de mantenimiento.
En cuanto a nuevos inversionistas, el dirigente aseguró que Visco Orinoco se mantiene brindando apoyo a la CVG Ferrominera y ha inyectado capital a la compañía, pero ha sido insuficiente.
“No se ve la inversión real en cuanto a equipos, en cuanto a maquinaria nueva dentro de Ferrominera Orinoco. Son las mismas maquinarias, los mismos equipos de hace mucho tiempo, que evidentemente ya tienen que ser cambiados, pero con todo y eso se está sacando la producción”, dijo.
Entre bonos y restricciones
A pesar de que el sector laboral venezolano ha señalado al 3 de enero como una fecha simbólica tras la cual se esperaba un cambio en la dinámica de persecución y amedrentamiento, para la clase obrera de Ferrominera el ambiente interno parece haberse quedado congelado en el tiempo.
Marcano relató que, lejos de flexibilizarse, las medidas de control siguen siendo férreas. El propio dirigente recordó que está sujeto a una medida de alejamiento que le impide acercarse a menos de 500 metros de los portones de la empresa, una restricción que ha intentado desafiar sin éxito frente a los cuerpos de seguridad.
Detalló que la planta sigue el amedrentamiento contra cualquier trabajador que se atreva a difundir quejas sobre las carencias de la industria.
En cuanto a la compensación económica, Marcano subrayó que, aunque la empresa reporta actividad constante, los trabajadores no han percibido una mejoría real en sus ingresos. La remuneración sigue siendo “insuficiente” y depende de bonificaciones que, en muchos casos, resultan excluyentes o insuficientes para cubrir el costo de vida.
Para el dirigente, esta situación deja en claro que la recuperación de la estatal sigue dependiendo de un esquema que prioriza la extracción de mineral sobre la dignidad de los empleados de Ferrominera.
Bitácora Económica / NotiPrimicia
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