Hong Kong amaneció este sábado sumida en el luto oficial. Las autoridades confirmaron que el devastador incendio en el complejo residencial Wang Fuk Court ha cobrado la vida de al menos 128 personas.
La magnitud de la tragedia podría aumentar, ya que los equipos de rescate reportan que 150 personas siguen desaparecidas días después del desastre.
Mientras la ciudad llora, la investigación criminal avanza rápidamente. La policía y el organismo anticorrupción (ICAC) han arrestado a 11 personas, incluidos directivos de la empresa contratista, bajo sospechas de corrupción y uso de materiales inseguros que habrían convertido los edificios en una trampa mortal.

El fuego, que se desató el miércoles, envolvió rápidamente siete de las ocho torres de 32 pisos. Los edificios estaban cubiertos por andamios de bambú, malla verde y aislamiento de espuma debido a trabajos de renovación, una combinación que se sospecha actuó como combustible para las llamas.
Entre los detenidos figuran directivos de Prestige Construction, la firma encargada del mantenimiento. Se les investiga por homicidio involuntario al presuntamente utilizar paneles de espuma inflamables que bloquearon las salidas y ventanas.
El Gobierno ha suspendido todos los trabajos en otros 28 proyectos gestionados por esta compañía debido a preocupaciones de seguridad.

El drama de los trabajadores migrantes
La tragedia ha golpeado duramente a la comunidad de trabajadores domésticos, compuesta mayoritariamente por mujeres de Indonesia y Filipinas.
Indonesia confirmó la muerte de siete de sus ciudadanos. Relatos desgarradores han emergido, como el de Rhodora Alcaraz, una trabajadora filipina que fue rescatada tras proteger al bebé de tres meses de sus empleadores en una habitación llena de humo.
Búsqueda de cuerpos y tensión política
Aunque las operaciones de rescate de supervivientes concluyeron el viernes, la policía advirtió que la recuperación de restos en los edificios calcinados podría tomar semanas.
El líder de Hong Kong, John Lee, encabezó un minuto de silencio, mientras China continental ordenaba una inspección nacional de riesgos de incendio.
La catástrofe, considerada la más mortífera desde 1948, ha provocado comparaciones con el incendio de la Torre Grenfell en Londres (2017). Activistas que exigían una investigación independiente sobre la corrupción fueron interrogados por la policía, en un ambiente de tensión política donde Pekín advirtió contra el uso del desastre para «perturbar» la ciudad.
RT / NotiPrimicia
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